La posesión de la momia | Reseña

¡Qué onda, Bandita Silveriana! Por fin se vio: La Posesión de la Momia. Sí, esa mera de la que medio internet está hablando y la otra mitad tiene un morbo nivel Dios por ver. Así que cáiganle, saquen el botiquín de primeros auxilios y vamos dándole, que el tiempo vuela y el miedo no espera.

El «Thank You» de Rigor

Antes que nada, hay que ser finos. Un agradecimiento especial a los compis de Warner Bros,  por la invitación al screening. La neta, se pasaron de lanza con esta propuesta. Es un gore de ese nivel «extremo guácala», de los que te hacen cuestionar qué desayunaste. Es una cinta literalmente retorcida, maniática y con un humor negro que… bueno, si no terminas con náuseas, fallaste como espectador.

El Elenco: Carne de Cañón (y de la buena)

En el centro de este caos tenemos a Jack Reynor y Laia Costa. Si creen que van a ser la típica pareja feliz, están pero si bien perdidos; aquí vinieron a sufrir. También se une May Calamawy y la joven Natalie Grace, que prepárense, porque en estas pelis los niños siempre son los que más miedo dan.

Y ojo ahí, porque tenemos a la maestrasa Veronica Falcón aportando ese toque de intensidad que solo ella sabe dar. ¡Puro talento para ver cómo los despedazan!

 El Contexto (Para que no la rieguen)

A ver, bajen sus antorchas. Sé que somos bien patriotas, pero pónganme atención: NO estamos hablando de las Momias de Guanajuato.

Aquí no van a ver al Rayo de Jalisco dándole unos guamazos a una momia tiesa en un museo. No, señores. Aquí el rollo es mucho más oscuro:

La trama sigue a Katie, la pequeña hija de un periodista, quien desaparece misteriosamente en el desierto sin dejar rastro. Ocho años después, la familia —que seguía destrozada por la pérdida— recibe la impactante noticia de que la niña ha sido encontrada viva, aunque en circunstancias aterradoras: estaba dentro de un sarcófago egipcio de 3,000 años de antigüedad. 

Lo que comienza como un reencuentro milagroso pronto se transforma en una pesadilla viviente. La familia se da cuenta de que la joven que regresó no es la misma que desapareció; algo antiguo y malévolo la habita, desatando una serie de eventos perturbadores que los obligan a enfrentar una entidad milenaria que ha tomado posesión de ella. 

El Cerebro detrás del Trauma: Lee Cronin

Si les suena el nombre es porque este señor fue el que nos trajo EvilDead Rise. Así que ya se imaginarán: el tipo no tiene sentimientos. Lee Cronin escribe y dirige, lo que significa que cada gota de sangre y cada hueso roto que vean fue planeado meticulosamente por su mente retorcida. 

Los «Monstruos» de la Producción

Si esto fuera un equipo de fútbol, tendríamos a los Galácticos del terror. Chequen nada más quiénes ponen la lana y el sello de garantía:

James Wan: El papá de El Conjuro y Saw. Si hay alguien que sabe cómo sacarte un brinco del asiento, es él.

Jason Blum: El mero mero de Blumhouse. El tipo tiene el toque de Midas para convertir pesadillas en éxitos de taquilla.

John Keville: Cerrando la pinza para que esta producción no escatime en lo «guácala».

La «Neteta» Silveriana

La «Neteta» es que esta dupla de James Wan y Jason Blum le dio un reseteo total al mito. Olviden ese miedo «vintage» de museos y vendas blancas; aquí el terror es moderno, sucio y, sobre todo, muy físico.

El miedo que se siente: Ya no es la momia que te persigue a paso de tortuga. Es una entidad que juega con tu cabeza y que, cuando te alcanza, el gore es tan real que sientes que te salpica la cara. ¡De ese nivel estamos hablando!

Conclusión de la Bandita.

La neta, es refrescante (y perturbador) ver cómo un monstruo tan «clásico» puede volver a hacernos sentir esa inseguridad de no querer bajar los pies de la cama por la noche. Si alguien les dice que las momias ya pasaron de moda, solo enséñenles el tráiler y después láncense a ver La Posesión de la Momia, que estrena este 16 de abril solo en cines. ¡Van a ver cómo se les borra la sonrisa en la primera escena!

Consejo Silver.

Si después de verla les da por comprar un sarcófago de decoración para su sala… ¡nambre, ni lo piensen! Mejor quédense con sus pósteres, que esos al menos no se mueven de noche.

Y recuerden, que soy su fiel amigo corresponsal, Axel Rodea, trayéndoles las reseñas desde la primera fila ¡Hasta la próxima!

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