Backrooms | Reseña

Backrooms representa uno de esos casos poco comunes en los que un fenómeno nacido en internet logra dar el salto al cine sin perder aquello que lo hizo especial. Dirigida por Kane Parsons en su debut cinematográfico, la película toma como base la popular serie creada por el propio realizador y la expande hacia un relato de horror psicológico y ciencia ficción que entiende perfectamente qué hizo tan inquietante al concepto original.

La historia sigue a Clark, propietario de una tienda de muebles y a Mary, su terapeuta, quienes descubren una dimensión oculta accesible desde el sótano del establecimiento. Lo que encuentran es un espacio interminable compuesto por habitaciones vacías, pasillos repetitivos y escenarios liminales que parecen existir fuera de cualquier lógica conocida. A partir de ahí, la película construye una experiencia donde la desorientación se convierte en el principal motor del terror.

Uno de los aspectos más interesantes alrededor de Backrooms es el recorrido de Kane Parsons. Antes de dirigir una producción cinematográfica, era conocido por millones de usuarios en YouTube gracias a sus cortometrajes basados en el fenómeno de los Backrooms. Lo que comenzó como una serie de videos realizados con recursos limitados terminó acumulando millones de reproducciones y generando una comunidad enorme de seguidores fascinados por la propuesta. La transición de internet al cine suele ser complicada, pero aquí funciona como ejemplo de cómo el nuevo talento puede surgir desde plataformas digitales y llegar a espacios tradicionalmente reservados para cineastas con trayectorias más convencionales.

El respaldo de A24 resulta especialmente significativo porque valida una tendencia cada vez más evidente: las grandes ideas ya no nacen exclusivamente dentro de la industria. Parsons pasó de crear contenido para YouTube a dirigir una producción de gran escala sin abandonar la esencia que captó la atención del público en primer lugar.

La película también consigue algo que muchos fanáticos temían que no ocurriera: respetar el material que la inspiró. Los seguidores de la serie original encontrarán numerosos elementos familiares, desde la sensación de aislamiento hasta el uso de espacios que parecen extrañamente reconocibles y ajenos al mismo tiempo. Más que reinterpretar el concepto por completo, la película busca expandirlo. Por eso gran parte de la comunidad ha reaccionado positivamente, al percibir que la adaptación comprende qué emociones debía preservar.

El suspenso es, sin duda, una de las mayores fortalezas del proyecto. La película evita depender exclusivamente de sobresaltos o apariciones constantes. El miedo nace de la incertidumbre. Los pasillos interminables, los sonidos lejanos, los espacios vacíos y la imposibilidad de comprender dónde termina un lugar y comienza otro generan una tensión sostenida durante buena parte del metraje. El espectador rara vez se siente cómodo porque la película logra transmitir la sensación de estar atrapado en un sitio que no debería existir.

Visualmente, el trabajo resulta especialmente efectivo. Los escenarios liminales mantienen esa estética inquietante que convirtió a los Backrooms en un fenómeno de internet. Oficinas vacías, alfombras interminables, iluminación artificial y espacios que parecen congelados en el tiempo crean una atmósfera única. La dirección entiende que el verdadero monstruo muchas veces es el entorno mismo.

Las actuaciones de Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve aportan el peso dramático necesario para que la historia funcione más allá del concepto visual. Ambos ayudan a mantener el equilibrio entre la exploración psicológica y el horror existencial que define la propuesta.

Backrooms no solo funciona como una adaptación exitosa de un fenómeno digital, también demuestra que internet continúa convirtiéndose en una fuente legítima de nuevos narradores. La película toma una idea que parecía imposible de trasladar a un largometraje y la convierte en una experiencia inquietante, atmosférica y sorprendentemente sólida. Para los seguidores del fenómeno original es una expansión satisfactoria, y para quienes llegan por primera vez, una muestra de que algunos de los conceptos más interesantes del horror contemporáneo pueden nacer en lugares tan inesperados como un canal de YouTube.

Escrita por: Danieska Espinosa

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