La ladrona del tiempo | Reseña

¡Qué onda, bandita Silveriana! ¿Se han imaginado qué pasaría si pudieran detener las manecillas del reloj para salvar a la persona que más aman? Sí, así de densa y directa es la pregunta. ¿Ustedes qué sacrificarían? Porque justamente hoy toca hablar de una auténtica joyita de la animación china que nos voló la cabeza: La ladrona del tiempo.

Ya saben que en este espacio siempre andamos cazando historias que de verdad propongan algo diferente, y en esta ocasión tenemos que armar una reverencia enorme a los buenos amigos de Cine Caníbal. Ellos son los responsables de traer esta maravilla visual a las salas de México para demostrarnos que la animación de calidad va muchísimo más allá de las fórmulas gringas a las que ya nos acostumbramos.

Un viaje con reglas inquebrantables

En el pasado, en el presente y en el futuro, siempre existirá una regla inquebrantable para cada viaje, así es, el contexto, para que entiendan por qué se les va a erizar la piel. La verdadera pregunta aquí no es el cómo, sino el por qué lo haces.

La cinta viene cobijada bajo la dirección de la dupla de Yu Ao y Zhou Tienan. Si bien en su versión original en mandarín cuenta con las voces de estrellas como Karry Wang, Xiaoyu Liu y Huang Bo, acá en tierras aztecas nos tocó un trabajo de doblaje brutal. Todo gracias al talento impecable de Emilio Treviño y Susana Moreno, quienes le inyectan un alma y una vibra local que te conecta de inmediato con la pantalla.

Cuando el destino desafía a las manecillas

¿Andan listos para saber de qué va todo este viaje cronológico? Nos situamos en un pintoresco y melancólico pueblo costero durante la década de 1930. Ahí conocemos a Qianxiao, una joven humilde, alegre y llena de luz que, tras sobrevivir a un misterioso accidente marítimo, termina con un artefacto milenario en las manos. ¿El poder del aparatito? Manipular y detener el tiempo a su antojo. Obviamente, un poder de este calibre no pasa desapercibido, y pronto se convierte en la presa principal de una organización criminal sumamente peligrosa.

En su desesperada huida, el destino decide jugar sus cartas y cruza el camino de Qianxiao con el de Diecisiete (Shi Qi), un asesino de sangre fría entrenado por la mismísima organización que la persigue. Lo chido arranca cuando, a pesar de pertenecer a mundos y bandos completamente opuestos, la necesidad de sobrevivir los obliga a pactar una tregua. Es ahí donde arranca un viaje vertiginoso, romántico y cargado de ciencia ficción que te mantiene al filo de la butaca.

Poesía visual que rompe esquemas

Ahora, hablemos de lo verdaderamente espectacular: el apartado visual. La animación es una maldita poesía en movimiento. La dirección de arte logra un contraste bellísimo entre la estética nostálgica y texturizada de los años 30 con los efectos cinéticos y luminosos de la manipulación temporal. Cada que el tiempo se congela, la pantalla se transforma en un lienzo donde las dinámicas de fluidos y las partículas desafían la gravedad de una forma que se siente fresca, orgánica y brutalmente artística, alejándose por completo del CGI plano al que otras industrias nos tienen sobresaturados. Es un deleite visual que exige ser disfrutado en la pantalla más grande que encuentren.

¡El reloj ya está en marcha!

¡Bandita silveriana! La ladrona del tiempo es una experiencia imperdible que te atrapa por los ojos y te rompe el corazón en el proceso. No se queden fuera de la conversación cinematográfica del año: la película ya se encuentra disponible en las salas de los cines mexicanos desde este pasado 28 de mayo. Así que armen el plan, preparen las palomitas y láncense a disfrutarla en su complejo favorito, porque el tiempo vuela y esta joya merece ser vista ¡pero ya!

Y recuerden, que soy su fiel amigo corresponsal, Axel Rodea, trayéndoles las reseñas desde la primera fila ¡Hasta la próxima!

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