
Después de lograr un sold out que confirmó su lugar como uno de los proyectos más importantes del pop romántico actual, Matisse regresará al Auditorio Nacional el próximo 6 de junio con una nueva fecha que está a punto de agotarse. Lo que comenzó como un concierto más dentro de su gira se ha transformado en un momento clave para la agrupación, consolidando la conexión emocional que han construido con su público a lo largo de los años.
Para Melissa Robles, Pablo Preciado y Román Torres, esta nueva presentación no representa una simple repetición del éxito anterior, sino una oportunidad para llevar la experiencia a otro nivel. El trío busca convertir el escenario más importante de Reforma en un espacio aún más íntimo y cercano, donde la nostalgia y las emociones vuelvan a ser protagonistas.

Román Torres confesó que el impacto de presentarse en el Auditorio Nacional sigue siendo algo difícil de dimensionar. “Es espectacular, es una bendición para nosotros siempre que la gente se muestre así”, comentó el músico, quien también destacó la energía especial que tiene el recinto. “No sé qué pasa aquí que el lugar te genera esta euforia… nos toca corresponder con un muy buen show”, señaló.
Parte importante de esta etapa de Matisse gira alrededor de su más reciente material discográfico, El Ayer, un proyecto donde la banda apuesta por reconectar con las raíces del pop romántico de los años 90 y 2000. Para Melissa Robles, el concepto del disco nace precisamente de abrazar la nostalgia y reivindicar las canciones con las que crecieron.
“No estamos dejando nada en el ayer, nos estamos aferrando a él. Creemos que la mejor música ya se escribió hace mucho tiempo”, explicó la cantante, dejando claro que la esencia del álbum está inspirada en la balada romántica y en los sonidos que marcaron a toda una generación.

Otro de los momentos más significativos de esta etapa ha sido la colaboración con Leonel García en el tema “Hipotéticamente”, una canción que representa un vínculo directo con los inicios de la banda. Pablo Preciado recordó que fue precisamente en el estudio de Leonel donde Matisse grabó por primera vez sus voces juntos, además de que una de sus primeras experiencias en el Auditorio Nacional fue abriendo un concierto de Sin Bandera.
“Poder llegar a cerrar un círculo así se siente muy bonito”, compartió el músico.
Con pocos boletos disponibles y una expectativa cada vez mayor, Matisse se prepara para volver al Auditorio Nacional en una noche que promete reafirmar el fuerte lazo emocional entre la banda y su público, demostrando que la nostalgia sigue siendo uno de los lenguajes más poderosos dentro del pop actual.





