
La noche del 30 de mayo la Arena CDMX se transformó en una auténtica pista de baile con Ocrilú, el nuevo espectáculo de Kabah que mezcla nostalgia noventera, música pop, performance drag y una celebración total a la diversidad. Aunque el recinto no logró el lleno total que muchos esperaban, los asistentes que sí se dieron cita vivieron una noche explosiva, colorida y completamente fuera de lo convencional.

Desde antes de iniciar el show, el ambiente ya dejaba claro que no sería un concierto tradicional. Entre outfits brillantes, abanicos, plataformas y muchísimo glitter, la comunidad LGBTQ+ se adueñó del recinto para celebrar una noche donde la libertad, la música y el espectáculo fueron protagonistas.
Kabah, una de las agrupaciones más importantes del pop mexicano de los años 90, regresó al escenario demostrando por qué sigue siendo referente de toda una generación. Integrado actualmente por Federica Quijano, Daniela Magún, René Ortiz, Sergio O’Farrill y Apio Quijano, el grupo alcanzó la fama con éxitos como “La Calle de las Sirenas”, “Vive”, “Mai Mai” y “Al Pasar”, canciones que siguen formando parte de la cultura pop mexicana.
Con Ocrilú, Kabah apostó por un concepto distinto y mucho más atrevido: combinar sus grandes éxitos con un espectáculo drag lleno de visuales, coreografías, bailarines y artistas invitados que hicieron de la noche una experiencia inmersiva y sumamente festiva. El escenario estuvo acompañado de luces neón, vestuarios extravagantes y performances que conectaron perfectamente con la esencia libre y divertida del proyecto.

Uno de los momentos más comentados de la noche fue la aparición de Lyn May, quien desató la euforia del público al subir al escenario entre aplausos y ovaciones. Su presencia aportó un toque de irreverencia y nostalgia que terminó de elevar el ambiente de fiesta que dominó toda la velada.
Además, las participaciones de artistas drag y performers hicieron que Ocrilú se sintiera más cercano a un espectáculo de cabaret pop que a un concierto convencional, algo que el público celebró constantemente durante la noche.
Por supuesto, no faltaron los grandes clásicos de Kabah. Temas como “La Calle de las Sirenas” y “Vive” fueron coreados de principio a fin por una audiencia completamente entregada, que convirtió la Arena CDMX en una enorme celebración colectiva.
Aunque el concierto no reunió la cantidad de asistentes esperada, la energía de quienes estuvieron presentes bastó para crear una noche vibrante, diversa y llena de orgullo. Ocrilú no solo fue un concierto; fue una fiesta dedicada a la libertad de expresión, la nostalgia pop y el amor por el espectáculo.






