
María Rojo: una vida dedicada al cine mexicano celebrada desde el barrio
Hay ocasiones en las que una función de cine deja de ser únicamente una proyección y se convierte en un encuentro con la memoria. Eso ocurrió el pasado 15 de agosto en el Centro de Artes Escénicas María Rojo, en Tlatelolco, donde se inauguró la Retrospectiva María Rojo, un homenaje a la trayectoria de una de las figuras más importantes del cine mexicano.
La fecha no pudo ser más significativa: además de marcar el Día Nacional del Cine Mexicano, coincidió con el cumpleaños de María Rojo, quien estuvo presente para celebrar junto al público el inicio de este recorrido por algunas de las películas que han formado parte de su trayectoria.
La retrospectiva, organizada por Cinema Tepito con el apoyo de FOCINE e IMCINE, recorrerá diferentes espacios de la Ciudad de México hasta el 5 de septiembre, llevando algunas de las obras más representativas de la actriz a lugares como Tlatelolco, Tepito y el antiguo Palacio de Lecumberri.

Una celebración entre recuerdos y reconocimiento
La tarde comenzó con un ambiente ameno entre los asistentes, quienes poco a poco fueron ocupando el espacio mientras esperaban la llegada de la homenajeada. El cóctel estuvo acompañado por mezcal artesanal, con opciones de mango y limón, además de bolsitas de palomitas que fueron repartidas entre los presentes.
Mientras tanto, la expectativa crecía ante la rueda de prensa en la que María Rojo compartiría algunas palabras sobre este proyecto que, más que una retrospectiva, representa un reencuentro con distintas etapas de su vida artística.
La actriz expresó su felicidad por poder celebrar su cumpleaños de una manera tan especial y habló de la importancia que continúa teniendo el teatro y de todo lo que aporta a la cultura.

Uno de los momentos más significativos de su participación fue cuando recordó una de sus experiencias vinculadas con Teatro Tepito y con el cortometraje que posteriormente sería proyectado. El recuerdo llevó a María Rojo a hablar de una escena particularmente fuerte, en la que interpreta a una mujer que llega a una estación de tren después de haber perdido a su bebé y, al tener leche materna, decide ofrecerse para alimentar a otro niño.
El recuerdo de aquella escena cobró una dimensión diferente al encontrarse María Rojo presente en la misma sala donde años después se proyectaba aquella imagen de su juventud.
El extraño encuentro entre pasado y presente
Uno de los momentos que más llamó mi atención ocurrió precisamente durante la proyección de este material.
Ver en pantalla a una María Rojo mucho más joven mientras la actriz se encontraba entre el público produjo una sensación difícil de explicar. Particularmente en la escena en la que aparece mostrando los senos, se genera una especie de encuentro entre dos tiempos: la actriz que alguna vez interpretó aquella escena y la mujer que, décadas después, está sentada frente a esa misma imagen.

Fue inevitable preguntarse qué se siente observarse a uno mismo después de tantos años, reencontrarse con un personaje, con una escena y con una versión de quien se fue en otro momento de la vida.
Quizá María Rojo ya se había hecho esa pregunta desde el momento en que aquel cortometraje fue presentado originalmente, pero verla ahí, compartiendo la experiencia con el público, hizo que la escena adquiriera una dimensión distinta.
Después llegó María de mi corazón, dirigida por Jaime Humberto Hermosillo y protagonizada por María Rojo junto al fallecido actor Héctor Bonilla, una de las películas fundamentales dentro de la filmografía de la actriz y una de las piezas elegidas para inaugurar esta retrospectiva.
La proyección permitió reencontrarse con una obra que forma parte de una época importante del cine mexicano y que, al ser presentada en el marco de este homenaje, funcionó también como una manera de recordar el trabajo de quienes ya no están y de reconocer a quienes continúan formando parte de nuestra memoria cinematográfica.
Un reconocimiento nacido desde el barrio
La celebración también tuvo un momento especial cuando María Rojo recibió el primer Reconocimiento Changarro de Barrio a la Trayectoria Fílmica, una distinción creada por Cinema Tepito para reconocer la aportación de figuras fundamentales del cine mexicano desde una perspectiva comunitaria y barrial.

El homenaje estuvo acompañado por música de mariachi, pastel y los aplausos de los asistentes. Al finalizar la proyección y las actividades protocolarias, el pastel también fue compartido con el público, cerrando la jornada con un ambiente de celebración colectiva.
Más allá de los nombres de las instituciones y patrocinadores que hicieron posible el encuentro, lo que más destacó fue la intención de acercar el cine mexicano a la comunidad y recordar que la cultura también puede celebrarse desde los espacios de barrio.
La retrospectiva no busca únicamente revisar la filmografía de María Rojo. También propone volver a mirar una parte importante de la historia cinematográfica de México y hacerlo en lugares que tienen una relación especial con nuestra ciudad y con la cultura popular.
Para mí, fue una cobertura particularmente enriquecedora porque se sintió alejada de lo comercial y profundamente vinculada con la cultura. Ver a una actriz de la talla de María Rojo celebrar su cumpleaños rodeada de cine, teatro, recuerdos y público hizo que la jornada tuviera un significado especial.
La Retrospectiva María Rojo continuará recorriendo distintos espacios de la Ciudad de México hasta el 5 de septiembre, con funciones gratuitas de algunas de las películas más representativas de su trayectoria.
Porque al final, celebrar a María Rojo también es celebrar una parte de la memoria del cine mexicano.
Escrita por: Valeria Elizabeth Aguirre Sanchez







