Solo por una noche | Reseña

Solo por una noche: Cuando la distopía y el romance colapsan en 12 horas.

¡Bandita Silveriana! ¿Ustedes creen que el amor se pueda encontrar en una sola noche? ¡Cliché! ¿En una noche de fiesta descontrolada? ¡Cliché! ¿En una noche loca en Nueva York? ¡Mega cliché!

¿Y si les digo que además son dos completos desconocidos cargando con sus traumas emocionales por las calles de Manhattan? 

¡Requetecontra cliché noventero! ¿Que el tráfico colapse por completo para que el protagonista tenga que bajarse a correr quince cuadras a toda velocidad porque el amor no puede esperar? ¡Cliché legendario de los 2000’s!

No, a ver, ya en serio, reformulo la pregunta: ¿Creen que en una sola noche, gracias a un único preservativo, puedas encontrar al amor de tu vida mientras todo el mundo a tu alrededor solo busca sexo casual y el reloj corre contra una cuenta regresiva de 12 horas?

Exacto. Eso ya no suena a ningún cliché.

¡Pues agárrense, bandita! Porque nuestras comadres de Universal Pictures dijeron ¿querían romance? sosténganme el café y nos dejaron caer el nuevo ¿¡cliché!? definitivo de esta década: Solo por una noche.

Protagonizada por Callum Turner y Monica Barbaro —que se rifan una química brutal en pantalla—, la cinta rescata toda la vibra dosmilera del cliché romántico clásico, aderezada con un toque de sci-fi distópicobastante ocurrente y fresco.

¿Y por qué lo decimos? Bueno, vayámonos al contexto:

Imagínense La Purga, pero en lugar de máscaras siniestras y machetes, ¡estamos ante una auténtica cacería hormonal! En este Nueva York distópico, el sexo prematrimonial lleva tres años prohibido por ley, salvo por una bendita ventana de 12 horas al año donde los tatuajes biométricos dan luz verde a la acción. En medio de este desmadre coinciden Owen —bateado por su novia que prefirió acostarse con otro y corrido de casa por su propia madre para no estorbarle— y Allie, una cantante plantada por su mejor amiga en pleno frenesí nocturno.

Tras un primer encuentro desastroso con vómito de sushi incluido, el destino los estrella frente al verdadero Santo Grial: el último preservativo disponible en todo Manhattan, cotizado en 200 dólares. Un robo relámpago a la tienda, una huida ridícula y un rescate épico dentro de una alcantarilla convierten a ese humilde empaque de látex en el pretexto perfecto para que dos corazones rotos busquen amor de verdad en la noche donde toda la ciudad solo busca quitarse las ganas.

¿Y quién está detrás de todo este viaje? 

¡Ni más ni menos que Will Gluck! El director que nos conquistó con Con todos menos contigo (Anyone but You) y que ya nos había dejado auténticas joyitas como Se dice de mí (Easy A), Amigos con beneficios(Friends with Benefits) y Peter Rabbit, regresa tirando guiños finos a su propio cine, pero subiéndole dos rayitas a la fórmula.

¿Los spots elegidos? ¡Una chulada que rompe esquemas! Olvídense de las típicas postales turísticas y aburridas de Times Square o Central Park; aquí nos pasean por callejones escondidos, techos nocturnos, bodegas y rincones subterráneos que le dan un dinamismo y un impacto visual tremendo a la travesía.

¿Y el soundtrack? ¡Por favor! Porque comedia romántica sin buena música, simplemente no late. Gluck entiende el ritmo al cien por ciento y convierte la banda sonora en otro protagonista: pasamos de la vibra fresca e indie pop de The Marías, HAIM y King Princess, a parodias descaradas y versiones hilarantes de himnos dosmileros como PayphoneAll Out of Love y la legendaria A Thousand Miles. Cada rola cae en el segundo exacto para rematarte la carcajada o clavarte la emoción directo al pecho.

Así que la pregunta del millón, bandita: ¿ya están listos para la purga sexual definitiva?

Porque Solo por una noche aterriza en cines este 27 de agosto, y seguramente, para cuando le echen un ojo a esto, ¡el bendito mandato de las 12 horas ya habrá comenzado y el reloj estará corriendo!

No se hagan güeyes y confiésenlo: ¿ya tienen sus preservativos listos? Porque acuérdense de la regla de oro… ¡sin globito no hay fiesta! ¡Córranle que se acaban!

No sin antes recordarles que soy su fiel amigo corresponsal, Axel Rodea, trayéndoles las reseñas desde la primera fila. ¡Hasta la próxima!

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