
¿Qué tranza mis antigüedades silverianos? Ya firmes, saludar ya, paso redoblado, alcen las armas, apunten, disparen, eso denle al masosarie. Como si fuera enemigos soldados, como si fuera ¡Venganza!
Cómo siempre nosotros saludando y agradeciendo al coronel Cinepolis distribución, por la invitación para ver Venganza.
Venganza está protagonizada por Omar Chaparro (No manches Frida, 2016), Alejandro Speitzer (Oscuro deseo, 2020), Paola Núñez (Amor en custodia, 2005), Natalia Solián (Pinches momias, 2023), Luis Alberti (Contraataque, 2025), Lizeth Selene (Rebelde, 2022) y Gustavo Sánchez Parra (Amores perros, 2000). Dirigida por Rodrigo Valdés (Salvando al Soldado Pérez, 2011).

Y ahora sí… El famoso y único contexto, mi antigüedad.
El brutal asesinato de su esposa convierte a Carlos Estrada, alias “Toro”, héroe militar de las fuerzas especiales, en un hombre con un solo propósito: venganza.
Pero esto no es únicamente dolor. Es disciplina. Es estrategia. Es guerra.
Un giro del destino lo convierte en millonario y lo que cualquier otro usaría para reconstruirse, él lo transforma en arsenal: armas, inteligencia, logística.
Toro no busca justicia.
Toro quiere cazar.

Y no lo hará solo. A su lado marchan sus soldados más leales, hombres entrenados para ejecutar sin titubeos. Porque cuando el pasado te arrebata lo único que amas, el futuro deja de ser promesa y se convierte en sentencia.
Solo queda un camino: sangre y venganza.
¡Tantas veces te pedí una, desgraciado!
¡Tantas veces! He vomitado bilis por ti. Se me ha caído el pelo por ti. Tengo nervio por ti.
Voy al psiquiatra por ti. Y hoy… hoy por fin apareces, maldita sea. ¡Por fin apareces!

Con Venganza, Omar Chaparro rompe el molde que lo encasilló durante años y entrega algo que pocos esperaban: un giro contundente hacia la acción pura. La película se posiciona como una apuesta ambiciosa que busca consolidar el despertar del cine mexicano de acción con músculo, coreografía y rabia contenida.
Atrás quedan los guiños románticos y las sonrisas simpáticas. En esta historia hay mandíbula apretada, miradas que no parpadean y golpes que suenan. Chaparro construye a un protagonista marcado por la pérdida, endurecido por el dolor y decidido a no retroceder.
La intensidad escala cuando Alejandro Speitzer entra en escena. La mancuerna entre ambos se convierte en uno de los motores dramáticos del filme. No es solo una dupla: es dinamita narrativa.
Chaparro aporta la presencia de un hombre que ya perdió todo y no tiene nada que negociar. Speitzer, por su parte, encarna una frialdad calculada que incomoda y amenaza sin necesidad de elevar la voz. Juntos no se acompañan; se potencian, se desafían y elevan la tensión en cada enfrentamiento.
Y eso no es habitual dentro del cine de acción nacional.

Venganza no pretende imitar fórmulas extranjeras ni jugar a ser Hollywood. Lo que hace es lanzar un mensaje claro: en México también se puede construir espectáculo con identidad propia y una narrativa de alto impacto.
Aquí el dolor no es un recurso dramático pasajero; es combustible. Cuando el dolor se convierte en entrenamiento, cuando la pérdida se transforma en estrategia y cuando el dinero compra armas pero no paz, nace algo más peligroso que un héroe: un hombre con permiso de destruir.
Quienes pensaban que Omar Chaparro solo sabía conquistar al público desde la comedia, aquí lo verán romper huesos y silencios. Su personaje no busca corazones; busca saldar cuentas.
Y cuando el “Toro” embiste, no pregunta, no negocia, no perdona.
Este filme no es solo una película de acción. Es una declaración de intenciones: el cine mexicano también sabe cargar el arma… y disparar primero.

¡Mis antigüedades silverianos!
Venganza ya está disponible en salas de cine desde el 26 de febrero, así que es momento de formarse, paso redoblado y mirada al frente.
La batalla ya comenzó en la pantalla grande.
Ahora les toca a ustedes ocupar su lugar en la butaca.
Porque esta no es de las que se esperan en streaming. Esta se vive con el sonido retumbando y las balas cruzando la sala.
Así que ya lo saben: reúnan a la tropa, compren su boleto y vayan a comprobar si el “Toro” realmente embiste como promete.
Nos vemos en el campo de batalla… digo, en el cine.
Recuerden, soy su antigüedad corresponsal, Axel Rodea, trayéndoles la reseña desde la primera fila ¡Hasta la próxima!






