
Compañía: Sin Madre Producciones
Dirección: Javier Mira
Idea original: Ignacio Vega
Elenco: Alberto Quijano, Andrés Jurado, Ignacio Vega, Mariana León y Viviana Chávez
Lugar: El Círculo Teatral
Funciones: Sábados a las 20:00 horas, hasta el 12 de diciembre de 2026
Personajes: Miguel, Martín, Karen, César y Sor Mariana.
Si no me acuerdo de ti es una obra que, a través de la memoria, las emociones y los recuerdos, invita al espectador a reflexionar sobre la identidad, los prejuicios, la culpa y, sobre todo, la aceptación de uno mismo. Presentada por Sin Madre Producciones, la historia nos conduce por un recorrido emocional en el que recordar y olvidar se convierten en decisiones que pueden cambiarlo todo.
La historia comienza en un funeral. Miguel no recuerda nada y, ante la ausencia de un cuerpo, la situación se vuelve aún más desconcertante. Su ansiedad y confusión son evidentes, pues no logra comprender quién es ni qué relación tiene con las personas que lo rodean. En ese lugar se encuentran Martín, Karen, César y Sor Mariana, quienes también parecen buscar respuestas sobre el motivo de su presencia. A partir de este encuentro, comienza un viaje por los recuerdos de Miguel que poco a poco revela las conexiones entre los personajes y los acontecimientos que marcaron sus vidas.

La trama nos transporta a la década de los noventa, durante la etapa universitaria de Miguel y sus experiencias en una institución católica donde Sor Mariana impartía clases. En ese contexto, las normas morales y sociales de la época determinaban lo que se consideraba correcto, mientras que cualquier diferencia podía convertirse en motivo de rechazo. Esta visión queda representada en una frase de Sor Mariana que marca profundamente a Miguel: “Los árboles deben crecer derechos al cielo; los árboles torcidos se talan o se les corrige para enderezarse”. La metáfora refleja una mentalidad que busca corregir aquello que se aparta de lo establecido, sin considerar el daño que puede causar al intentar moldear a las personas para que encajen en las expectativas de los demás.
Después de meterse en problemas por defender a su amigo César, quien pertenece a la comunidad LGBT y desea ser expulsado para dedicarse a las artes, Miguel está a punto de perder su lugar en la universidad. Como consecuencia, Sor Mariana lo obliga a integrarse al equipo de fútbol, donde conoce a Martín. Aunque Miguel no tiene interés en el deporte, se esfuerza durante los entrenamientos. Martín le exige dar el 120 % de sí mismo, pero Miguel considera que el 100 % es suficiente. Sin embargo, durante un partido decide superar sus propios límites y dar ese esfuerzo adicional. Es Martín quien reconoce su entrega y lo felicita, dando inicio a una amistad que se convertirá en una parte importante de su historia.
Por otro lado, Miguel conoce a Karen durante sus prácticas, después de que Sergio resulta gravemente herido debido al rechazo y la violencia relacionados con sus preferencias. La lealtad y el compromiso con los que Miguel permanece al lado de su amigo llaman la atención de Karen, quien anhela tener en su vida a alguien capaz de demostrar ese nivel de afecto y solidaridad.

A través de Karen aparece una perspectiva distinta sobre la diversidad y la aceptación. En contraste con las enseñanzas de Sor Mariana, ella plantea una metáfora que invita a comprender que la diferencia no debe corregirse ni castigarse: “En la naturaleza nacen todo tipo de árboles y todos merecen crecer, sin importar si están torcidos; no hay que talarlos, todos se dirigen hacia la luz”. Esta idea representa una visión más humana e incluyente, en la que cada persona tiene derecho a ser quien es, sin tener que ajustarse a los modelos impuestos por la sociedad.
El recorrido por los recuerdos de Miguel no solo reconstruye los acontecimientos de su pasado, sino que también permite comprender sus emociones, culpas, prejuicios y creencias, así como el contexto social que influyó en su manera de ver el mundo. La obra muestra cómo las ideas aprendidas durante la juventud pueden convertirse en barreras que condicionan nuestra identidad y nuestras relaciones. Asimismo, cuestiona el impacto de una educación basada en la imposición de lo que se considera correcto, especialmente cuando esta niega la libertad de las personas para reconocerse y expresarse.
Uno de los aspectos más interesantes de la historia es la decisión a la que se enfrenta Miguel: recordar o elegir el olvido definitivo. Ambas posibilidades tienen un costo emocional. Olvidar podría liberarlo del dolor, la culpa y los recuerdos difíciles, pero también significaría renunciar a los momentos felices, a los vínculos construidos y a todo aquello que le dio sentido a su vida. Recordar, en cambio, implica aceptar tanto las heridas como el amor, la amistad y los aprendizajes que forman parte de su historia.

Si no me acuerdo de ti logra construir una historia emotiva que va más allá de la memoria y el olvido. Su mayor acierto está en mostrar que la identidad no se construye únicamente a partir de lo que vivimos, sino también de las creencias que heredamos, los prejuicios que reproducimos y las decisiones que tomamos frente a quienes son diferentes a nosotros.
El cierre resulta especialmente emotivo, pues, al apagarse las luces, permanece en el espectador una reflexión sobre la empatía, la aceptación y los anhelos de la juventud. La obra nos recuerda que crecer no debería significar renunciar a nuestra esencia para satisfacer las expectativas de los demás.
Desde una perspectiva crítica, su mensaje invita a cuestionar aquellas normas sociales y morales que, bajo la intención de corregir o proteger, terminan limitando la libertad individual. También plantea una pregunta importante: ¿qué estamos dispuestos a sacrificar para encajar y qué parte de nosotros mismos perdemos cuando intentamos ser quienes los demás esperan que seamos?
Al final, la obra deja una idea poderosa: todas las personas merecen crecer, amar y vivir sin tener que ocultar quiénes son. Porque aceptar nuestras diferencias y las de los demás no debería ser una concesión, sino una condición indispensable para construir una sociedad más humana.
Escrita por: SsenkradPoe





