
Escrita por: Valeria Elizabeth Aguirre Sanchez
La conferencia virtual con Kalimba, realizada para celebrar sus 20 años de carrera como solista y su próximo concierto K20 en el Auditorio Nacional el 12 de febrero de 2026, fue mucho más que una simple charla: fue un encuentro lleno de luz, humildad y propósito.

Desde el inicio, Kalimba se mostró fiel a la esencia que lo ha acompañado toda su vida artística: un tacto amable, profesional y profundamente humano. Habló con serenidad y cariño, recordando que la música romántica es su hogar, su identidad y su forma más honesta de conectar con quienes lo escuchan. Reafirmó que no piensa cambiar eso; su esencia no es negociable y sigue siendo la base de cada canción que comparte.
Uno de los momentos más inspiradores fue cuando habló de su relación con Dios. No desde la imposición ni desde lo religioso, sino desde lo espiritual, desde lo íntimo. Explicó cómo, incluso en etapas muy difíciles de su vida —como la depresión— encontró una red de amor y apoyo en Dios, en su familia, en su equipo de trabajo y en sus fans. Fue un recordatorio poderoso de que incluso en los momentos más hostiles, siempre existe un lugar para sanar y levantarse.
Kalimba también compartió un consejo para las nuevas generaciones dentro de la industria musical: mantener los pies en la tierra, ser agradecidos, aprender, crecer y recordar que el éxito no tiene valor si no viene acompañado de conciencia y gratitud. Sus palabras resonaron como una guía honesta para cualquiera que esté luchando por un sueño.

Entre las ideas más memorables, destacó su visión sobre la música como un statement personal y humano. Para él, la música significa conexión genuina, conciencia, sostén, entrega y perdón, incluso cuando el mundo exterior no siempre se muestra favorable. La música, según Kalimba, es un refugio donde uno puede volver a empezar.
También dejó claro que, aunque su espiritualidad guía su vida, no mezcla su fe con su proyecto musical. No incluiría alabanzas o canciones cristianas en su tour, porque respeta el límite entre su relación con Dios y la propuesta artística que comparte con el público. Esa claridad refleja madurez, congruencia y un profundo respeto por quienes lo siguen.
Además, adelantó detalles del tour K20: será un espectáculo completamente enfocado en él, sin invitados especiales, permitiendo que el público viva una experiencia íntima y directa con su música. El repertorio incluirá las melodías que han marcado su carrera y que lo han acompañado durante dos décadas, como “No me quiero enamorar”, “Duele”, “Tocando fondo”, “Solo déjate amar”, entre muchos otros éxitos que han dejado huella en varias generaciones.
La conferencia cerró con la sensación de haber escuchado no solo a un artista consolidado, sino a un ser humano que ha aprendido a transformar el dolor en crecimiento, la duda en propósito y la música en un puente para sanar y acompañar a otros. Kalimba celebra 20 años de carrera, pero lo que más celebra es la oportunidad de seguir creando, agradeciendo y compartiendo su esencia con el mundo.





