
¡Hibristófilas e hibristófilos! Que habitan este planeta Silvergeek, les traigo su mero mole pozolero, porque si ¡esta cinta es mexacarnalitos y carnalitas!
Primero que nada, muchas gracias a nuestros bros de Cinépolis Distribución por la invitación a ver esta propuesta mexicana que, ¡uff!, viene cargada de tensión, morbo y ese lado oscuro que tanto nos atrapa.

Dirigida por J. Xavier Velasco y protagonizada por: Adriana Llabres, Hoze Meléndez, Andrés Almeida, Nailea Norvind, Gerardo Trejoluna, Horacio García Rojas, Ruth Jazmín Ramos y Andrés Delgado, la película se mete de lleno en una historia incómoda, perturbadora y bastante provocadora.
¡Súbale, súbale, que hay lugares! ¡Pásenle al fondo que está vacío! ¿A dónde va? ¡Dirección el contexto, mi jefecita!

¡Pónganse las pilas, mi gente! Que la ciudad ya no es segura ni para los que andan a pie. Resulta que un asesino de esos que no tienen perdón de Dios anda sembrando el terror, pero con un toque muy «art-attack»: el canijo deja conejitos de origami junto a sus víctimas. ¡Háganme el favor!
Para frenar esta masacre, entra al quite Nora Sierra (la poderosísimaAdriana Llabrés), que le sabe a todo eso de la psicología criminal, y se junta con Eder Ballesteros (Andrés Almeida), un veterano de esos que ya no se asustan ni con el recibo de la luz. Juntos se van a meter hasta la cocina para cazar al asesino del conejo blanco (Hoze Meléndez)antes de que nos deje a todos hechos una figura de papel.

Si pensaban que el thriller policial en México estaba estancado, es porque no han visto la cátedra de actuación que da Hoze Meléndez en esta entrega. El vato no solo interpreta a un villano; se mete en una psique tan retorcida que, neta ¡no mames!
¿Inspiración o puro pinche talento?
La vibra es innegable: ese aire perturbador a lo Jame Gumb (el mítico Buffalo Bill de The Silence of the Lambs) se siente en cada silencio y en cada mirada perdida. De plano, solo falta que empiece a sonar Goodbye Horses de fondo para que la transformación sea total. Pero ojo, no es una copia barata; Hoze le mete una identidad propia, muy nuestra, muy mexa, que lo hace sentir peligrosamente real.

¡Aguas ahí, bandita! ¡Advertencia de contenido!
Antes de que se lancen al cine, es de compas avisarles que esta peli no es para verla comiendo palomitas así como así. La cinta se mete hasta la cocina con temas bien densos que nos mueven el piso a todos: desde una exploración de la salud mental súper cruda que se aleja de los clichés gringos para dejarte bien bajoneado, hasta la herida abierta de los feminicidios que es nuestra realidad más gacha en México, pasando por el tema durísimo de la pederastia que de plano te revuelve las tripas. Es una narrativa potente y necesaria, pero sí funciona como un detonante fuerte que te deja dándole vueltas a la cabeza un buen rato, así que si andan sensibles, váyanse con tiento porque esta historia no se tienta el corazón para mostrar la oscuridad más densa.»

¡Bajan! ¡En la mera esquina del estreno, chófer! ¡Ahí donde se ve el gentío!
Ya te la sabes, carnal. El 19 de marzo cae el Psicópata: El asesino del conejo blanco a la pantalla grande. Ese orejón viene con todo y no anda jugando. ¡Cáigale si tiene cuero, si no, ni se asome! ¡porque ya se les advirtió mi barrio!
Recuerden, soy su antigüedad corresponsal, Axel Rodea, trayéndoles la reseña desde la primera fila ¡Hasta la próxima!






