
Osgood Perkins se ha convertido en una voz del terror bastante interesante los últimos años. Nacido en Nueva York en 1974, es hijo del icónico histrión Anthony Perkins, protagonista del clásico de Hitchcock, Psicosis (1960). Es actor, escritor y director, debutando detrás de la cámara con la regular La Enviada del Mal (February, 2015). Y ahora, en su sexto filme, recurre a algo que se le da muy bien: las atmósferas y la incomodidad que ellas producen.
Líbralos del Mal (Keeper, 2025) nos presenta a la idílica pareja de enamorados que se van un fin de semana de viaje a una casa remota en donde todo parece tranquilo y hermoso. Sin embargo, poco a poco se va revelando, a través de cosas muy extrañas, que no todo es lo que aparenta ser. Liderada por Tatiana Maslany, que interpreta a Liz, es a través de sus ojos y su experiencia que el terror de lo desconocido se va entretejiendo hasta la temerosa verdad detrás de la casa y su pareja misma.

El guion, que esta vez corre a cargo de Nick Lepard (Animales Peligrosos, 2025), ahonda en varios aspectos interesantes. Primero, en la masculinidad violenta y dominante, pues por muy amoroso que Malcolm (Rossif Sutherland) resulte con su amada Liz, va mostrando patrones de una toxicidad muy particular. Asimismo, tenemos el factor de la maternidad que resulta clave cuando las piezas del rompecabezas de este relato sobrenatural encajan. Y es que Liz no sabe si quiere ser madre, duda que le azota poco a poco hasta que tiene que enfrentarlo de forma muy particular.
Ni que decir del factor de folk horror que termina por ponerle una cereza al horroríficopastel (alimento que forma parte clave del filme) que Osgood cocina a fuego lento. Es aquí donde Líbralos del Mal saca sus mejores armas, pues mas allá de ese guion inteligente que sostiene el thriller alrededor de Liz y Malcolm, es la creación de la atmósfera que los rodea y hasta devora lo que Perkins trabaja con maestría, sintiéndose a la par de la incomodidad conseguida en Longlegs: Coleccionista de Almas (2024).

Es a través del uso del sonido, la fotografía y el juego con los espacios y las sombras que Perkins diseña una trampa claustrofóbica en la que todo se siente extraño. Por momentos, los sonidos y misterios en esos puntos que parecieran inofensivos se materializan en pesadillas y sustos. Eso si, no esperen grandes revelaciones ni sustos por doquier, pues la cinta se toma su tiempo en ir creando todo, poner sus piezas hasta que la verdad sale a flote.
Además, Tatiana Maslany nos brinda un papel increíble. En su segundo trabajo al lado de Perkins (el primero fue la humorísticamente negra El Mono), la actriz nos presenta en Liz a una joven enamorada que va cayendo en un abismo de duda, locura y miedo. Es a través de ella que el espectador vive la angustia creada por Osgood en la cinta. Si a eso le sumamos una creación de una sorpresa sobrenatural verdaderamente tétrica, Líbralos del Mal logra con creces el cometido de crear miedo en donde uno no lo espera.

Con una banda sonora efectiva por parte de Edo Van Breemen, que resalta las nociones del folk horror alrededor del misterio y los momentos más tensos del filme, Líbralos del Mal es la antítesis romántica para el mes del amor, mostrando que a veces los idilios perfectos no son como se pintan y que, a través de las grietas de una relación, puede esconderse un monstruo que no esperamos ver. Sin duda, un terror psicológico que se torna en algo sobrenatural que cumple con el sello de Perkins al incomodar, cuestionar y crear un miedo mas allá del susto habitual.







