
¡Qué onda, Bandita Silveriana! ¡Uf! Agárrense de los asientos porque ahora sí se dejaron venir los estrenos de peso completo y la joyita que les traigo hoy… ¡Nambre! Es un Time Loop Sci-Fi cargado de puro voltaje. Mis crononautas de confianza, preparen el condensador de flujo porque esto se va a poner intenso.

Ustedes saben que aquí no somos maleducados y siempre se agradece a quien nos abre las puertas del cine. Un saludo y un gran agradecimiento a la banda de Corazón Films por la invitación a la función de prensa de «Buena suerte, diviértete, no mueras». Y ya se la saben: aquí les decimos la neta de si vale o no vale su boleto.
Primero que nada tenemos al mismísimo Sam Rockwell, quien se enfunda en el traje del «Hombre del futuro» con ese carisma cínico y esos pasos de baile que tanto le amamos; le sigue la talentosa Haley Lu Richardson dándole vida a Ingrid, acompañada por el carnal Michael Peña en el papel de Mark, mientras que la rifadísima Zazie Beetz se convierte en Janet, sumando a la ecuación a la gran Juno Temple como Susan y cerrando este combo ganador con Asim Chaudhry como el buen Scott… ¡un ensamble que por puro nombre ya paga la entrada, mis crononautas!

En el pasado, en el presente, en el futuro, se vive y se siente el famosísimo pero poderoso CONTEXTO.
Un viajero del tiempo con el reloj en contra aterriza en una cafetería mugrienta de Los Ángeles. No busca héroes de capa, busca a los «don nadie», a esa combinación exacta de seis personas con el alma rota y un vacío existencial del tamaño de un agujero negro. ¿Su misión? Un reclutamiento suicida para salvar la existencia misma. El enemigo no es un monstruo de goma, es una Inteligencia Artificial que, tras volverse loca, llegó a la conclusión lógica de que la humanidad es un error de sistema que debe ser borrado del disco duro. Es una carrera frenética donde el pasado choca con el futuro en un bucle sci-fi que te va a volar la tapa de los sesos.

Después de diez largos años de ausencia en la silla de director —una década de sequía donde lo extrañamos un buen—, ¡el maestro Gore Verbinski firma su regreso triunfal! Y no viene solo, mis crononautas; se armó la reta con el guionista Matthew Robinson para entregarnos una pieza de ciencia ficción que es una absoluta joya. No solo es una experiencia visualmente brutal que te deja el ojo cuadrado, sino que tiene esa alma y ese corazón que solo los grandes saben inyectarle a una historia. ¡Es cine de autor disfrazado de blockbuster explosivo!

Pero a ver, Bandita Silveriana, pongámonos serios (o lo más que se pueda en este espacio).
Es inevitable que al ver «Buena suerte, diviértete, no mueras» nos llegue ese flashazo inmediato de «Todo en todas partes al mismo tiempo» (2022). Ese ritmo frenético de que te explota la tómbola en la cara y ese sentimiento constante de «¿qué demonios estoy viendo?» definitivamente nos recuerda un poco al caos multiversal de los Daniels. Aunque acá tenemos a bandita alérgica a la tecnología ¡achis! Así como lo lees.
¡Uf! Eso sí. Ya se parecen a esa versión de Superman II de la ABC.
Con tanto nombre asomándose a cada rato, que solo faltaba que Clark Kent se detuviera a escanear un código QR en medio de la pelea. Pero a ver, aquí está el gancho: la gran diferencia es que acá Verbinski lo hace con toda la jiribilla del mundo. Lo integran al relajo del bucle, se burlan de eso en nuestra cara y hasta te ríes del descaro ¡y eso es genial!

En definitiva, es una experiencia que exige ser vista en la pantalla más grande posible. Así que ya saben: todos tienen una cita para el próximo 09 de abril, porque ‘Buena suerte, diviértete, no mueras… ¿o sí?’llega finalmente a las salas de cine. ¡No se la pierdan!
Y recuerden, que soy su fiel amigo corresponsal, Axel Rodea, trayéndoles las reseñas desde la primera fila ¡Hasta la próxima!







