
Esta semana estará llegando a todas las salas de cine la cinta “Amélie y los Secretos de la Lluvia”, la cuál se encuentra dirigida por: Maïlys Vallade y Liane-Cho Han, basada en la novela de Amélie Nothomb que lleva por nombre “Metafísica de los Tubos”, esta es una adaptación conmovedora que nos presenta una experiencia visual en el que podemos adentrarnos a la mirada del mundo desde los recuerdos de una niña de una forma poética, sobre identidad y pertenencia.

La historia nos sitúa en Japón después de la postguerra, es ahí donde seguiremos a la pequeña Amelie durante sus primeros años de vida, de inicio nos encontramos a una niña en estado vegetal, que debido a un temblor esta logrará renacer, pero más adelante su abuela materna será quién le otorgue el despertar completo gracias a su cariño y chocolates belgas, dando inicio a una serie de nuevos descubrimientos tanto tradicionales como contrastes culturales mientras crece al lado de sus padres, hermanos y cuidadora Nishio-san.
Toda la narrativa avanza de manera lineal, pero enfocándose en priorizar la sensibilidad así como la parte emocional de cada uno de los personajes, es así que esta es una historia sin giros dramáticos o viajes al pasado, más bien nos deja llevar por una exploración íntima de los vínculos familiares, el choque cultural entre la cultura belga y la japonesa tanto en idioma como formas de ver la vida cotidiana, además de dejarnos ver cómo es que se comienza a construir la identidad desde muy pequeños con la ayuda del entorno.

La parte visual es realmente es todo un punto aparte del cuál debemos hablar con una animación estilizada de trazos sencillos y una paleta de colores tanto suaves, vibrantes y algunos un tanto más sobrios pero equilibrados de forma cuidadosa. Destaca también el uso de escenarios inspirados en paisajes japoneses tradiciones, como es el caso de las casas, las carpas, la comida, las costumbres, la escritura las cuáles le brindan un refuerzo de nostalgia y ambientación al relato. Algo que tomar en cuenta es la forma en que es tomada la lluvia, como referencia al carácter de la pequeña y puesto en escena en forma de líneas delicadas que atraviesan la pantalla, funcionado como parte para caracterizar a nuestra protagonista Ameli.

En el apartado de la música esta se presenta con melodías y canciones típicas de Japón, una mezcla entre arreglos minimalistas y matices orientales, las cuales acompañan a la narrativa de la historia, dándole mayor fuerza a lo que se cuenta. Los sonidos ambientales juegan por su parte una importancia relevante más en momentos donde el silencio como la lluvia, el agua, etc, es el que debe hablar por sí solo.

En conclusión Amélie y los Secretos de la Lluvia es una de esas propuestas que llegan al corazón de cualquiera y hacen conmover hasta las lágrimas con su reflexión sobre los recuerdos, la infancia y la identidad cultural. Una cinta que nos hace querer volver a ver el mundo con ojos de niños y recordándonos esa honestidad y curiosidad que todos teníamos los primeros años de vida.

“Hay recuerdos que caen como la lluvia: suaves, constantes e imposibles de olvidar.”





