La novia del Diablo | Reseña

¡Qué onda, bandita cinéfila Silveriana! ¿Cómo los está tratando el multiverso del terror? 

Bienvenidos a una nueva reseña silveriana, de esas donde nos sumergimos en las sombras del cine para ver si salimos con pesadillas o con ganas de pedir nuestro reembolso. Prepárense, agarren sus palomitas y pónganse cómodos, porque hoy nos toca hablar de una propuesta que promete ponernos la piel de gallina.

Pero antes de apagar las luces y desmenuzar esta historia, toca ponerse el corazón en la mano. Un agradecimiento gigantesco y un saludo especial a mis grandes amigos de Corazón Films. Gracias por la invitación para ver esta cinta antes que nadie y por jugársela siempre trayendo a las salas de México cine de género que nos saca de la rutina de Hollywood. ¡Son unos cracks!

El Contexto Desgarrador

Ahora sí, entremos en materia. La película que nos convoca es La novia del diablo (Pengantin Setan), una joyita que viene directo desde la potente e inquietante industria del terror de Indonesia. Detrás de las cámaras tenemos al director Azhar Kinoi Lubis, un tipo que ya sabe perfectamente cómo mover los hilos de la tensión y el folclor oscuro.

La historia nos presenta a Echa, interpretada por Erika Carlina, y a su esposo Ariel, a quien le da vida Emir Mahira. Ellos son una pareja joven que, lamentablemente, está pasando por una crisis matrimonial bastante densa. Es justo en esa grieta de vulnerabilidad y tristeza donde se mete lo sobrenatural. Echa empieza a tener sueños hiperrealistas con un hombre misterioso, perfecto y extrañamente reconfortante. El problema es que ese galán de ensueño no es un príncipe azul, sino Jin Dasim, un demonio de la mitología local especializado en destruir matrimonios. Lo que empieza en la mente de Echa pronto cruza a la realidad, desatando una posesión brutal que los obligará a luchar no solo por sus vidas, sino por su propia alma.

Lo Bueno y Lo Malo: El Veredicto Silveriano

Como siempre, aquí no nos guardamos nada. Vamos a desmenuzar lo que funciona y lo que de plano nos dejó debiendo:

 Lo Bueno: ¡Por fin un exorcismo sin agua bendita ni crucifijos! Lo más chingón de la película es, sin duda, cómo se mete de lleno en la cultura musulmana y el folclor de Indonesia. Toda la mitología alrededor de los Jinn (los genios o demonios de su tradición) y la manera en que abordan los rezos, los rituales islámicos y las invocaciones locales para combatir al mal es fascinante. Ver el terror desde una cosmovisión completamente diferente a la que Hollywood nos tiene acostumbrados se siente súper refrescante y visualmente muy poderoso. ¡Ese choque cultural es buenísimo!

Lo Malo: Aquí es donde dolió, banda. La verdad es que la película empezó muy bien, con una vibra muy interesante, misteriosa y, por qué no decirlo, ¡muy cachonda! Esa tensión erótica y psicológica con el demonio de los sueños prometía muchísimo para darnos un terror diferente, pero al final… se apagó. Todo ese fuego inicial se fue diluyendo para caer en el viejo vicio de abusar de los jumpscares predecibles con música a todo volumen. El tercer acto se acelera de más y se vuelve un tanto melodramático; prometía dejarnos helados, pero no lo logró.

Cierre del Terror

En conclusión, La novia del diablo es una opción bastante atractiva si buscas salir de la zona de confort del terror unconventional y quieres conocer leyendas de otras partes del mundo. No revoluciona el género, pero te asegura un buen rato de tensión.

¿Lo mejor de todo? Ya no tienes que esperar para pasar un buen susto. La novia del diablo ya está disponible en tu cine favorito desde el pasado 04 de junio.

Y recuerden, que soy su fiel amigo corresponsal, Axel Rodea, trayéndoles las reseñas desde la primera fila ¡Hasta la próxima!

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