Te Van a Matar | Reseña

“Cuando el pobre le da al rico, el diablo se ríe”, dijo alguna vez Benvenuto Cellini, famoso escultor, orfebre y escritor italiano. Esa es la frase con la que la locura de Te Van a Matar comienza, sentando las bases de un microcosmos de locura en donde hay cabida para una sátira social bañada en galones de sangre que coquetea con muchos subgéneros del cine, todo a manos de un director ruso como Kirill Sokolov, cobijado por los productores argentinos Andy y Bárbara Muschetti. 

La trama comienza con una descarada referencia que sirve como carta de presentación a la locura exagerada que estamos por vivir. Un edificio con un pentagrama de cabeza en fondo rojo y una puerta en donde la figura de un demonio sobresale. A ese lugar es donde seguimos a Asia Beavers (Zazie Beetz), una chica recién salida de la cárcel que busca conseguir un empleo en ese lugar. Un hotel que realmente figura como una trampa mortal en donde ella será la víctima principal de un ritual en el que todos los que residen en el edificio buscarán terminar con su vida.

Antes de entrar de lleno a esta batalla mortal, cabe resaltar que Sokolov tiene un estilo muy particular que infecta por todas partes la estética y narrativa alocada de este relato. Basta con ir hacia uno de sus filmes antecesores, Why Don’t You Just Die? (2017) para darnos cuenta de ese toque que, en su momento, le otorgó comparativos con la forma de grabar acción y violencia como Quentin Tarantino. 

Aunque Sokolov claramente saca ventaja de esos factores en Te Van a Matar, especialmente de algunos guiños al cine asiático y a la querida Kill Bill de Tarantino, el cineasta ruso, junto con el guionista Alex Litvak, saben sacar provecho a una estética familiar como es el manejo de colores y las cámaras en ciertas secuencias bastante ingeniosas y de ritmo un tanto frenético de principio a fin que suele dejar poco tiempo para el respiro.

Sumado a ello, la exageración del relato es algo que va directo a la mente del espectador, quien podrá aceptar la cantidad de jaladas situaciones que la pelea a muerte de Asia conlleva o, simplemente, no aceptará en absoluto lo que sucede. Es, en todo sentido, una cinta de extremos, donde el público se puede enganchar en el exceso de sangre, horror y hasta humor muy negro, o simplemente lo considerará algo tan estúpidamente exacerbado que nunca conectará con la locura inherente del juego propuesto en el filme.

Para aquellos que acepten el viaje, Sokolov ofrece no sólo un universo donde saca provecho de toda la demencial situación del encierro, sino también de su ensamble actoral, dotado por ahí de nombres como Tom Felton, Patricia Arquette y Heather Graham, tres de los villanos que buscarán someter a la voluntad del diablo a Asia (Beetz), que tiene además una misión muy clara por conseguir al meterse en este violento embrollo.

Hablando de la protagonista, Zazie tiene todo lo que una estrella puede darte. Tiene sentido del humor, carisma y además la suficiente rudeza para ser partícipe de las peleas constantes a las que Skolov la somete. Verla usar sus manos, las armas  e incluso su cuerpo como herramienta de batalla es maravillosa. Además, el ayuda que cada secuencia de pelea está muy bien montada y editada, dándole esa dinámica  necesaria para un filme cuya meta es entretener y llevarnos al extremo, por no decir al mismísimo infierno.

La estética respeta ciertos puntos que le agradan a Kirill, especialmente una paleta de colores que utiliza por momentos el verde y el amarillo, pero también un rojo y azul de formas interesantes que ayudan a la narrativa visual del filme, todo gracias a la efectiva nomenclatura en la fotografía cortesía de Isaac Bauman (las series Servant y Teacup). El hotel cobra vida alrededor de Asia gracias a esos factores. 

Ni qué decir de la música de Carlos Rafael Rivera (las series Hacks y Griselda), que le da un toque rudo y frenético a la acción que vivimos, pero también una pizca sobrenatural que termina por detonar hacia el final. Y es que Te Van a Matar se adentra en ese mar del satanismo de manera tan exagerada que resulta divertida de ver. Hay partes que, derivado de ese punto, resultan hilarantes de lo excesivas y absurdas que son. Simplemente con la secuencia de un ojo, Sokolov explota el colmo de la brutalidad cómica en este relato.

Otro punto positivo en te Van a Matar es la cantidad de gore y la variedad de locas muertes, mutilaciones y más con las que rellena la pelea de Asia por sobrevivir. Aunado a ello, tenemos esa resonancia de la frase inicial del filme, aquella en la que ella, pobre y sin dinero, ofrece un servicio al rico, quien decide usarla a placer para su conveniencia. Irónicamente, esa línea no es lejana a la poderosa Parásitos (Bong Joon-Ho, 2019), pero aquí Sokolov deja la seriedad del punto para llevarlo a un extremo que funciona como algo donde la guerra de clases se vuelve un ejercicio enfermo pero gracioso.

Es así que Asia lucha en contra de una forma de capitalismo, es una rebelde, una chica punk que busca tirar al sistema que la oprime a ella y a otros cuantos a merced del poder. Y si, al final, el diablo se carcajea, y el público que acepta esa propuesta, también. Es por ello que Te Van a Matar sobresale sobre una propuesta similar, Boda Sangrienta 2 (Tyler Gilletty Matt Bettinelli-Olpin, 2026) en ingenio, locura y violencia, pero sobre todo en ese mensaje salvaje donde aquel que tiene menores posibilidades sale airoso y vence hasta la muerte para joderse al poderoso chamuco. 

Es así que Te Van a Matar logra traer de vuelta al Kirill Sokolov que llamó la atención por su estilo en 2017, con un relato que también involucra una familia desquiciada pero que, en esta ocasión, la hace enfrentar otros derroteros de vida eterna en una locura de uno contra todos que, sin duda, se volverá una cinta de culto con el tiempo. 

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