
¡Bandita silveriana! Porque ahora el 2 de febrero se celebra la Constitución, nosotros festejamos el pasado 5 de febrero el Día de la Candelaria con invitación de nuestros bros de Mejor Teatro a la tamaliza con el elenco de Toc Toc.
¿Quién es? No, hablo de la obra de teatro que lleva por nombre Toc Toc. ¡Ah!
—léase con la voz del vocalista del grupo Inspector — ¡Sé que es tarde ya para traerte esta crónica sé que es tarde y lo siento…!
Así mero, bien pétateros, nos dimos cita en el Centro Cultural San Ángel en punto de las 6 pm. La misión era clara: entrarle a los tamales porque, a ver… ¡a la gorra ni quien le corra! Y nosotros somos bien gorrones.

Llegamos y ya había banda instalada. Yo creo que llegaron antes para apartar los mejores tamales, porque ya estaban atendiendo y ¡uff! Olía riquísimo. De esos aromas que te abrazan y te dicen “ya valiste”.
Cuando me preguntaron:
—¿De cuál quieres?
Fiel a mis principios, respondí:
—¿De cuál tienes?
Sacaron la lista (que honestamente ya no recuerdo porque esta nota la tardé más que fila de tortillería en quincena), pero entre las opciones escogimos el de birria. Y pásate de lanza… estaba lo que le sigue de bueno. Llenito, jugoso, de esos que te obligan a cerrar los ojos en el primer bocado.

Ahí estaba yo, con el bocado en la boca, atascándome felizmente, cuando de pronto aparece el elenco de Toc Toc: Cecilia Arias, Raquel Garza, Dalexa Meneses, Polo Morin y Sandra Quiroz. Entraron como pasarela improvisada, con esa vibra buena onda que se siente genuina.
—¿Cómo están? —preguntaron.
Y yo, con el tamal a medio trámite, contestando como se podía, pero bien.
Aunque no lo creas, hicieron fila para sus tamales. Así, tal cual. Como tú, como yo. Sin privilegios, sin “pásele por acá”. Eso siempre suma puntos.
Con tamal en mano, nos regalaron una postal muy linda. Y en cuanto terminaron las fotos… nos fuimos como fieras. Porque sí, así somos los reporteros: todos tratando de sacar algo, aunque sea una frase, un gesto, una mirada. Pero iba con una misión clara.Preguntar lo que pocos preguntan.

¿Cómo se lleva una obra como Toc Toc al público sin rebasar esa delgada línea entre el humor y la burla?
Y es que aquí nos gusta el contexto. Porque si no sabías, por allá del 2023 hubo un chico que se quejó públicamente de la obra. Señaló una palabra altisonante que
empieza con P y termina con O, cuestionó que el montaje podía ser homofóbico y mencionó que los trastornos se presentaban desde la burla.
Así que la pregunta no era gratuita. Era necesaria. Aquí te dejamos las respuestas de cada uno…

Pablo Morin interpreta a Otto
“Se tiene que hacer con mucho respeto siempre, lo hacemos con muchísimo respeto. Es una comedia, creo que la comedia sobre todo en la actualidad ya debe ser más responsable: se investiga, se estudia y es muy diferente hacer comedia que burlarte, aquí no nos burlamos de nada. Más que de nosotros mismos.”
Dalexa Meneses interpreta a Lulú
“Siento que justo eso es la clave, que como es una comedia, es una manera muy ligera de tocar un tema tan fuerte como es la salud mental y no solamente eso, sino que tratar la salud mental, porque la obra es, somos personas que vamos a un consultorio a buscar una respuesta y la encontramos entre nosotros, entonces siento que justo es súper importante que la gente venga con la mente abierta a ver Toc Toc, y que se divierta, pero de todas maneras, piense un poquito más de lo que está viendo porque creo justo el tema de la salud mental es bien importante.”
Cecilia Arias interpreta a Blanca
“Porque se trata con absoluto respeto, esto no es una burla, por tener un trastorno obsesivo compulsivo, esto está representando lo que sucede cuando tienes un trastorno obsesivo compulsivo, lo cual resulta ser una comedia porque la comedia parte de la tragedia. Entonces. Obviamente te empiezas a identificar con los trastornos, el público dice ¡No manches! yo también abro y cierro la puerta ochenta veces. No cómo crees yo me limpio las manos 45 veces al día, entonces claro que te empieza a ganar la risa y entonces resulta ser una comedia, pero no es una burla de ninguna manera esto es dar visibilidad a las personas que tienen este tipo de trastornos.”
¿Lo ven? De ninguna manera hay burla. Aquí hay respeto. Así que, si van a Toc Toc, vayan con la mente abierta, con todas las ganas de pasar un rato agradable… y de paso, pensar tantito.
Pero no todo fue risa y tamal de birria.
Lo que sí cambió el tono —y el aire— fue cuando le preguntaron a nuestra queridísima Raquel Garza sobre lo ocurrido en el Refugio Franciscano.
Raquel Garza interpreta a Maria
“Cómo se atreven a sacar a los animales que tiene el derecho de está ahí y aparte minimizarlo a la gente que tiene el control. Eso terrible. Clara Brugada no defiende a los animales y lo digo de frente, no respeta.”
Aquí le paramos.
Porque sí, después el tono subió un poco. La entrevista dejó de ser ligera y empezó a calentarse. Pero aquí no venimos a alimentar el morbo ni a amplificar lo que se dice desde el enojo. Venimos a contar lo que pasa… con contexto, pero también con responsabilidad.
Así que hasta ahí.
Porque como todo encuentro bonito, esto también tenía hora de salida. Los actores se tuvieron que retirar —qué triste— pero no por desaire, sino porque el llamado al escenario no espera. Había función. Había público. Había obra.
Y sí, también nos invitaron a verla. Y uff… qué buena está. Ya sé lo que estás esperando y claro que lo haremos. Porque ahí viene… sí, ¡el contexto!
Seis personas con distintos trastornos obsesivos compulsivos llegan al consultorio de un famoso psiquiatra. Cada uno cree que, por fin, encontrará la solución a lo que no puede controlar.
Pero el doctor no llega. Un retraso inesperado lo cambia todo y la sala de espera comienza a volverse un espacio cada vez más tenso… y más revelador.
Lo que empieza como una simple cita médica se transforma en algo que ninguno de ellos tenía previsto. En esa espera, donde el tiempo pesa más que nunca, las verdaderas respuestas podrían no venir de quien esperaban.
Nos la pasamos súper genial, la obra vale totalmente la pena. De verdad se las recomiendo muchísimo. Porque es cierto: te terminas identificando con alguno de los personajes. Si no es con uno, es con otro… porque algo de cada uno, aunque no lo queramos aceptar, todos lo tenemos.
Al verla puedo decírtelo de frente: nada que ver con que sea una burla, ni nada por el estilo. Es una comedia, sí. Te ríes, claro. Pero también te ves reflejado. Y ahí es donde funciona.
Entre tamales, preguntas incómodas, respuestas firmes y una función que cerró con aplausos, la noche se fue redondita. De esas coberturas que empiezan relajadas, peroterminan dejándote algo más que una nota.
Como ya lo anticipé… todo tiene que acabar. Esta crónica también.
Ya te la sabes. Y si eres nuevo por aquí, recuerda que soy su fiel amigo y corresponsal, Axel Rodea, trayéndoles la reseña desde la primera fila.
Hasta la próxima.






