La voz de Hind Rajab | Reseña

La voz de Hind Rajab

¿Otra vez? ¡Sí! Porque el cine no descansa y este corresponsal tampoco. Aquí les traigo otra película —verifica, como dice mi suegro— para mis silverianos y silverianasque habitan el vasto, caótico y glorioso planeta Silvergeek.

Y, como es tradición en cada reseña, agradecemos a nuestros amigos de Cine Caníbal por la invitación y por permitirnos ser de los primeros en presenciar esta obra que, más que aspirar al glamour del Oscar, confronta al espectador con la crudeza de la realidad. Una película que no busca aplausos fáciles, sino provocar reflexión, incomodidad y memoria.

¡Ahora ! ¡Pongámonos en contexto!

La película narra la trágica historia de Hind Rajab, una niña palestina de seis años. El 29 de enero de 2024, Hind quedó atrapada en un vehículo en el barrio de Tel al-Hawa, en Gaza, tras un ataque que mató a seis de sus familiares mientras huían, permaneciendo al teléfono y suplicando ser rescatada.

La directora tunecina Kaouther Ben Hania nos entrega un largometraje que se erige entre el documental y la ficción, donde cada plano parece impregnado de tensión y cada silencio habla más que los diálogos. Al incorporar los audios reales de Hind Rajab, la película no solo documenta, sino que interroga la realidad, confrontando al espectador con la crudeza de lo vivido. Ben Hania no se conforma con narrar: transforma la memoria en experiencia, y lo hace con un pulso firme que desafía tanto la compasión fácil como la mirada superficial.

La historia de Hind Rajab no es solo un relato sobre una vida truncada: es un recordatorio brutal de las consecuencias humanas de un conflicto que se repite generación tras generación. Cada audio, cada silencio y cada escena de Kaouther Ben Hania confronta al espectador con la devastación de la guerra, esa guerra que reduce la infancia a números y convierte el hogar en un campo de ruinas. Ver la película es imposible sin preguntarse cómo la política, la ocupación y la indiferencia internacional siguen alimentando un ciclo de muerte y dolor. Esta obra no se conforma con narrar: denuncia, cuestiona y obliga a reconocer que detrás de los titulares hay personas que suplican ser rescatadas y que, muchas veces, nadie escucha. En un mundo saturado de imágenes de conflicto, Hind Rajab nos recuerda que la guerra es tragedia viva, y que ignorarla es complicidad.

La película llega a las salas el próximo 12 de febrero, y es imposible presenciarla sin que la pantalla arda con la injusticia, sin que cada fotograma nos recuerde que la memoria, y la justicia siguen profundamente endeudadas con Hind Rajab y con todos los inocentes que la guerra arrebata.

Recuerden, soy su fiel amigo corresponsal, Axel Rodea, trayéndoles la reseña desde la primera fila ¡Hasta la próxima!

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