
¡Silverianos, silverianas! ¡venezolanos, venezolanas! ¡mexicanos y mexicanas!¡¿Qué carajos?! ¡Ciudadanos del mundo, aunque les cueste más trabajo!Pónganse pilas, suban ese volumen, pónganse los lentes, vale, que aquí llegó la bandita silveriana con verbo sabroso, relajo del bueno y cero fronteras pa’ lo que se va a decir.
Primero que nada, gracias a nuestras panas de Cinépolis por la invitación a ver este peliculón: Aún es noche en Caracas. Cine del bueno, del que pega duro, del que incomoda sabroso y te deja pensando largo rato, mi gente.
Ahora sí, bandita silveriana, contexto rápido:
Aún es noche en Caracas nace de la novela La hija de la española (2019), escrita por Karina Sainz Borgo. La producción corre a cargo de Stacy Perskie (Redrum), Stephanie Correa, Jill Littman y junto a Edgar Ramírez, quien además comparte pantalla con Natalia Reyes, Moisés Angola, Samantha Castillo y Sheila Monterola.

Ya con eso claro… vamos al verbo.
Atrapada en una Caracas al borde del colapso, Adelaida (Natalia Reyes) entierra a su madre y queda completamente sola. Afuera, las protestas son reprimidas con brutalidad; adentro, el miedo empieza a tomar forma. Al volver a su apartamento descubre que ya no le pertenece: ha sido ocupado por mujeres leales al régimen. Sin salida, se refugia en el departamento contiguo, donde encuentra a su vecina muerta. Obligada a compartir el encierro con un joven en quien no puede confiar, Adelaida entra en una espiral claustrofóbica de paranoia, miedo y muerte, hasta entender que sobrevivir exige un precio: renunciar a su identidad y asumir otra¡Ta cabron!

Y ahora sí, segundo contexto, pa’ entender de dónde viene el golpe:
Aún es noche en Caracas retrata las protestas masivas que sacudieron Venezuelaentre abril y julio de 2017. Miles de personas salieron a las calles contra el gobierno de Nicolás Maduro, empujadas por una crisis económica devastadora, la escasez de alimentos y medicinas, una inflación desbordada y decisiones judiciales que debilitaron al Parlamento.
La respuesta fue la represión: fuerzas de seguridad en las calles, detenciones arbitrarias y colectivos armados actuando con total impunidad. El saldo fue brutal: más de 120 muertos, miles de heridos y detenidos.
Caracas se convirtió en una ciudad sitiada, donde salir era peligroso… y quedarse también.

Y ojo aquí, bandita:
No es solo un buen guion lo que sostiene esta producción, sino su capacidad para engañar al ojo. Filmada en la Ciudad de México, en la colonia Verónica Anzures, la película consigue recrear una Venezuela creíble, viva y dolorosamente reconocible.
¿Y cuando sale o qué?
Aún es noche en Caracas llega este 5 de febrero a las salas de cine. No viene a tranquilizar a nadie: aprieta y mira de frente una ciudad donde sobrevivir ya es un acto de resistencia. No hay respuestas fáciles ni luz al final del túnel. Solo una mirada cruda y necesaria.
¿Te atreves a mirar de frente a esa Venezuela cinematográfica?
Recuerden: soy su fiel amigo corresponsal, Axel Rodea, trayéndoles la reseña desde la primera fila. Hasta la próxima.







