Monjas Oscuras | Reseña

Escrita por Axel D. Rodea

¿Una película de terror en enero?

Sí.

¿Está buena?

…¡Ah!

¡Bandita Silveriana! Ya se vio, ya se sabe y ya te cuento todo sobre Monjas Oscuras.

Intro silverianotakataka, suena la matraca.

Tenemos estreno de terror este mes de enero gracias a nuestros compitas de Más que Cine, que arrancan el año trayendo Monjas Oscuras a salas mexicanas. Pero tranquilos, paremos tantito el carro y vámonos al contexto.

Monjas Oscuras es el spin-off de Los Exorcistas (The Priests, 2015). Sí, así como lo lees: 11 añotes después.

La cinta está dirigida por Kwon Hyeok-jae y producida por Zip Cinema. La historia se sitúa en la década de los 80, en un convento aislado de una aldea montañosa en Corea del Sur ¡Bien lejos! ¡Por eso tanto rollo, pues no llego diosito!. Aquí seguimos a la hermana Junia (Song Hye-kyo), una monja decidida a salvar a Hee-joon (Moon Woo-jin), un niño poseído por una entidad bastante mal pedo.

A pesar de las restricciones de la Iglesia, Junia, junto a la hermana Michaela (Jeon Yeo-been), decide realizar un ritual de exorcismo prohibido. Mientras tanto, el padre Paolo (Lee Jin-wook), sacerdote y psiquiatra, apuesta por un enfoque médico, y el padre Andrea (HeoJoon-ho) insiste en el método tradicional.

Ahora sí… pongámonos la neta, la neta, mamones.

La fotografía es rescatable y tiene momentos que sí dices “wow”, pero la trama… híjole. Es la misma fórmula de siempre:

persona poseída + el caso más poderoso de todos + fallan en el primer intento + juntan objetos benditos + alguien se muere = victoria final.

No hay nada realmente nuevo que ver. Y ojo, aunque sea cine coreano, la película trae ese sello gabashoo bien marcado. Es la primera vez que lo digo por aquí, pero seamos honestos: el cine de terror lleva años jugando a lo mismo, desde los clásicos hasta las propuestas más recientes. No me ejecuten por decir verdades, porque entiendo que ”la verdad” no es para todos. 

Si eres fan de Los exorcistas (The Priests, 2015), ni modo: te vas a tener que chutar la película. Para ese club selecto de devotos del exorcismo hay una sorpresa que, contra todo pronóstico, funciona. Y quién sabe… si su servilleta hubiera profesado esa fe, tal vez —solo tal vez— habría salido de la sala con algo más que resignación.

En conclusión, Monjas Oscuras ya está disponible en salas de Cinépolis. Es una peli para palomear, pasar el rato y ya. No innova, no reinventa el género, pero se agradece que Más que Cine siga trayendo propuestas del otro lado del charco para ampliar la cartelera y darnos opciones distintas.

¿La vería otra vez?

Mmm… nah.

¿Me arrepiento?

Tampoco.

Amar es compartir (:

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