Quemar las Naves | Reseñas

Escrita: Pablo Casas Ortega

Un día me voy a ir

Y no volveré jamás

Prefiero la soledad

A vivir sin mi verdad.

Un día me voy a ir

Seguro me extrañaras

Como el ave de ciudad 

se va buscando la mar.

A veinte años de Quemar las Naves

¿Cómo han estado, amigues de Silver Geek? Espero que muy bien.
En esta ocasión les vengo a platicar sobre un evento al que tuvimos la oportunidad de asistir: la proyección de Quemar las naves. No, no es un error ni una nueva versión; se trató de la exhibición de esta película mexicana a casi 20 años de su estreno.

La invitación fue en la nueva Cineteca Nacional de Chapultepec, que debo confesar no conocía y… wow, es hermosa. Tiene un diseño muy elegante y es enorme. Destacan sus espacios amplios, limpios y llenos de naturaleza.

Durante el evento fue posible ver a parte del elenco de la película, tomarse fotos y convivir con varios invitados especiales. Sinceramente, fue un evento muy emocionante. Posteriormente, pudimos escuchar a los protagonistas compartir sus sensaciones, anécdotas y la importancia que esta película tiene en sus vidas.

Revivir este tipo de filmes me parece una propuesta muy interesante, ya que permite hacer una evaluación personal sobre dónde estábamos hace 20 años y dónde estamos ahora. Por ejemplo, socialmente hemos cambiado en la manera de abordar temas como la homosexualidad. Por ello, aunque ya sepamos qué ocurre en la película, resulta interesante observar las decisiones que toman los personajes dentro de las restricciones sociales de su tiempo.

Aunque el tema más importante sigue siendo: ¿por qué decidimos quedarnos?

Ante ello, es fundamental reconocer la importancia de preservar e impulsar la visión local sobre un tema universal. La permanencia de los personajes en un sitio, como si algo los obligara a regresar por costumbre, seguridad, compromisos o sentido de pertenencia, nos invita a reflexionar sobre los cambios que nos hemos permitido en nuestras vidas y las oportunidades que hemos rechazado por temor al cambio. Toda esta reflexión queda envuelta en la hermosa canción Mi principio.

Por eso, siempre es importante reconocer el valor de producir historias locales que nos hablen en nuestro propio idioma y desde nuestro contexto cultural, económico y social, con nuestros sonidos, voces y rostros. Aunque los temas puedan ser universales, las miradas locales siempre llegan de una manera más personal, porque estas historias nos hablan a nosotros con nuestra propia voz.

Sin duda, este ejercicio de reestrenar películas icónicas del cine mexicano es fundamental para reconocernos en esas cápsulas del tiempo en las que se han convertido, al mismo tiempo que nos permite entender que hay cosas que hoy serían imposibles de realizar en el cine actual debido a los cambios sociales que hemos experimentado.

En fin, muchaches de Silver Geek, les invito a volver a ver esta película y, quienes no tuvieron la oportunidad de hacerlo en su momento, a que le echen un ojito. Después cuéntenme: ¿ustedes ya tuvieron que “quemar las naves”?

Espero sus comentarios y nos vemos en la próxima. Tchao

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