Entrevista Morbido Dolly
Escrita por: Aj Navarro
Dolly, un slasher del director Rod Blackhurst hecho al más puro estilo de La Masacre de Texas (1974) de Tobe Hooper, se estrenó en el Morbido Fest de este año, entregando una cinta de fórmula que destaca por su estética en 16mm y presentar a una villana nueva en el cine de terror. Charlamos con los productores independientes de este filme canadiense, Esteban Sánchez y Betty Tong sobre los detalles detrás de la creación de esta nueva propuesta.
“Filmamos en Chattanooga, Tennessee. Mucho fue grabado en exteriores, en condiciones bastante fuertes pues hacía mucho calor, a veces peleábamos con la luz de día y todo lo que nos rodeaba”, comentó Betty. “Uno de los grandes desafíos también es el límite de grabaciones que podíamos tener por escena. En el mundo digital se permite grabar hasta 20 escenas y se olvidan los parámetros de la filmación así que teníamos que entender que teníamos un número muy claro de miles de metros de filme que podíamos usar”, añadió Sanchez.
“Tuvimos un director muy increíble que decidió hacer un storyboard de toda la película por lo que muchos planos y cada escena se realizó de forma meticulosa. Así que antes de empezar a filmar, nos sentamos y creamos una lista de filmes muy detallada junto con los dibujos para cada secuencia. Tener eso como guía nos permitió mantener los límites de la película en 16mm y entender que un rollo iba a durar un número finito de tomas. Otro reto fue la paciencia y los cambios de rollo, porque la cinta se expone a la luz y no queríamos que se velara”.
Asimismo, para ellos fue interesante ver que nuevas generaciones se animaban a filmar y trabajar con este tipo de cintas. “Fue muy refrescante ver a jóvenes queriendo trabajar con celulosa de 16mm y comprender Las reglas y limitaciones que eso implica. Tuvimos que tener reuniones al principio de la producción y decirles a todos los chicos el tener mucho cuidado con nuestro tiempo y con el número de tomas que haríamos. Hicieron un gran trabajo y, sin duda, el gran reto de esta producción fue comunicarles a todos esos tiempos y técnicas en plena era digital”, señaló Sánchez.

Queda muy claro que la principal inspiración para este filme recae en las cintas clásicas de slasher de los 70s y 80s. “Dolly es un homenaje a esos películas con las que ellos crecierony que ellos querían crear y representar de nuevo a través de este proyecto. La intención no era replicarlo, sino usarlo como una base para crear algo nuevo con ello. Y esa es la intención con nuestra villana y usar a la luchadora Max the Impaler como la fuerza maligna”, expresó el productor.
Es ahí donde el casting, en el que tuvo bastante participación Betty, juega un papel clave, comenzando por la participación del popular Sean William Scott así como Ethan Suplee. “Fuimos muy afortunados de conseguir estos notables histriones y los obtuvimos porque habían trabajado con otros cineastas en el género y lo habían disfrutado mucho”, declaró. “Pero con Max si la tuvimos que buscar porque sabíamos que necesitábamos alguien imponente. Inicialmente no sabíamos si iba a ser una actriz o actor, pero fue importante para nosotros intentar crear una icónica villana que encarnara a Dolly y uno de los productores nos mostró un video de ella en una función de lucha libre y supimos que era la indicada”.
Algo que, sin duda, es aplaudible de Dolly, es el esfuerzo independiente de un grupo de personas para poder levantar un proyecto con el alma. “La Masacre de Texas de Hooper fue hecha así, por un pequeño grupo de muy apasionados filmadores y fuimos muy afortunados de encontrar ese grupo ahora en Witchcraft que es la otra compañía de producción, en Rod, en Brandon Weaver, el guionista, quienes se conocieron gracias a una publicación en Craigslist”, reveló Sánchez.
“Este filme es una serie de eventos maravillosos y muy afortunados de una comunidad unida para crear. Además, me parece que construimos un personaje icónico que rompe los estereotipos, que no tiene la forma de un cuerpo típico, gracias a esta campeona no binaria de NWA que hizo todos sus stunts con todo y máscara puesta. La tiramos, le aventamos agua y sangre y sólo le pusimos un par de veces hielo y seguía adelante”, agregó Tong.

Pero todo buen villano de terror necesita un rostro emblemático y en el caso de Dolly, el rosto de porcelana quebrantado al más puro estilo de Leatherface es un gran añadido. “Es muy frágil, pero detrás de ella hay una persona que es todo lo opuesto. Dan Martin nos ayudó con el diseño que tomó cerca de seis meses orque sabíamos que, para que ella se convirtiera en este personaje, la máscara tenía que ser icónica y que estuviera a la vista mucho tiempo”, declaró Esteban.
“Sabíamos que teníamos que dedicar el tiempo adecuado al diseño. Rod Blackhurst, con todo el amor y pasión por todos los héroes y máscaras que hemos tenido, entendió que podía crear algo nuevo, fresco e inolvidable. Ese fue el mayor desafío. Afortunadamente, la paciencia y la dedicación rindieron fruto hasta que, finalmente logramos este rostro que ha creado ya un impacto en festivales y en l agente que comienza a diseñar las suyas”, acotó el productor.
Ante la oportunidad de seguir creando historias de horror, incluso una secuela para la querida y salvaje Dolly, Esteban y Betty fueron muy claros. “Nuestra productora es equilibrada, pero siempre buscamos apoyar el cine independiente. Nos gusta educar einspirar a la siguiente generación de filmadores y así recordarles que pueden hacer esto y que necesitan escuchar sus historias. Con Dolly dimos pasos hacia arriba pero siempre buscaremos jalar a más cineastas independientes en el barco”.

“Producir pequeño, pero pensar en grande. Eso es lo que estamos intentando hacer inspirando a más y es lo que queremos. Creo que producir de forma independiente permite que la creatividad sea una posibilidad infinita. No hay conflicto en ello”, afirmaron ambos.
No cabe duda que el terror, los monstruos y todo lo que lo rodea suele ser algo catártico. Ante la cuestión del miedo como catarsis, Sánchez citó algo que el director del filme les mandó por mensaje a su celular. “El horror honesto no se trata de monstruos o gimmicks, se trata de las cosas que ya están flotando dentro de nosotros. Piens en el horror como uno de los idiomas más puros del cine. Me gusta porque el filme puede evitar la razón e ir directamente al sistema nervioso. Un sonido, un movimiento de cámara. Estos elementos pueden producir miedo real, no solo la idea de miedo”.
“Cuando se desvanece el artífice, se queda con algo que es primal. Eso es lo que me emociona. Y hacer cintas de terror es una oportunidad de escalar la experiencia humana a sus extremos. El miedo revela a la gente más honestamente que el confort. Te permite explorar la moralidad, la crueldad y más. Creo que a veces la gente piensa que el horror es una celebración de lo grotesco, pero no lo veo como eso en absoluto. Para mí, trata sobre abrir una puerta a la verdad y la humanidad que muchas personas prefieren mantener cerrada”, concluyó.
