
¡Bandita Silveriana! ¿Qué pedito, cómo me los trata la vida en este cierre de año? Vayan pidiendo sus palomitas, un refresco bien helado y acomódense en su butaca de confianza, porque hoy toca hablar de romance, locura y talento nacional. Así es, raza, gracias a la siempre chula invitación de nuestros compas de Corazón Films, nos lanzamos al cine para checar A Marte, una propuesta mexicana que llegó a las salas este pasado 22 de octubre y que viene a demostrarnos que de este lado del charco también sabemos contar historias de amor que se salen del guion de siempre.

En la silla de director nos topamos con Roberto Girault, quien se avienta la misión de dirigir a un elenco con pura cara conocida y querida del cine mexa. Como protagonistas tenemos a la bellísima y talentosísima Cassandra Sánchez Navarro dándole vida a Isabel Concordia, y a José María de Tavira interpretando a Celestino Ruedas. Por si fuera poco, los acompañan en el ruedo el buen Jesús Zavala (que siempre es garantía de sacarte unas buenas risas) y David Chocarro, armando un equipo que fluye bastante chido en la pantalla.

¡Pero a lo que nos truje: vámonos al famosísimo contexto! Pónganme atención porque aquí la cosa se pone interesante sin soltarles spoilers. Nuestro compa Celestino es un güey que, literalmente, vive en su propio universo. Por otro lado, tenemos a Isabel, una famosa estrella de telenovelas que ya no aguanta la presión y necesita desaparecer de su mundo a la de ya. Cuando el destino hace que se topen por accidente, lo que parecía una pésima idea se convierte en una escapada tan absurda como irresistible. Mientras huyen de la prensa, entre situaciones cada vez más fuera de lugar y momentos bien delirantes, detonan una conexión que nadie vio venir. Ambos descubren que escapar de la realidad puede ser mucho más divertido… y peligrosamente irresistible para el corazón. La bronca llega cuando el mundo real los vuelve a alcanzar, y deberán decidir si ese encuentro fue solo una fantasía perfecta o si la neta vale la pena arriesgarse a vivir algo real.
Ahora sí, pongámonos serios. La neta de las netas: ¡me la pasé muy bien! A ver, no les voy a vender humo diciendo que es la obra maestra definitiva y absoluta del cine romántico mexicano, pero vaya que se defiende con uñas y dientes. Y les voy a dar tres razones de peso por las que vale la pena pagar su boleto.

Primera: ¡El soundtrack es una chulada! Está pasadísimo de lanza. Tenemos rolotas como «Destellos» de Rubytates y maximiliandi, «Big bang» de La la love you, y «Dámelo» de Zultan. Pura joyita para salir del cine y armar el atasque en tu playlist de Spotify. Segunda: El tema de la salud mental. Qué chido es ver cómo adentran este tema al terreno del amor. Y ojo, no se trata de romantizar a lo güey la salud mental solo porque sí, sino de recordar y visibilizar que todos, con todo y sus batallas internas, tienen derecho a sentir, a enamorarse y a vivir una historia chingona. Y tercera: Este año me he chutado cada churrazo extranjero en el cine que prometía las perlas de la virgen y resultaron ser una reverenda decepción. A Marte es exactamente lo contrario: es una peli honesta, buena, cool y con la que la pasas bomba de principio a fin.
¡Así que ya se la saben, bandita! Desempolven los trajes de astronauta, ajústense bien los cascos, prendan los propulsores a máxima potencia y apoyemos con todo al cine mexa; porque la neta, A Marte nos transporta sin escalas a un amor de otro planeta. ¡Armen el plan, cómprense sus boletos y láncense a disfrutar de este viaje galáctico!
Y recuerden que soy su fiel amigo corresponsal, Axel Rodea, trayéndoles las reseñas desde la primera fila. ¡Hasta la próxima!






