Los otros (The Others) | Reseña

Los otros (The Others): El regreso del terror elegante.

¡Bandita Silveriana! ¿Qué onda, cómo me los trata la vida? Cierren bien las cortinas, apaguen todas las luces, porque hoy nos vamos a poner nostálgicos y nos toca hablar de una verdadera joyita que nos quitó el sueño a principios de los dosmiles. Así es, raza, gracias a la chulada de iniciativa de nuestros compas de Cinemex, tenemos el reestreno exclusivo en pantalla grande de Los otros (The Others), esa maravilla de terror sobrenatural del 2001 que nos enseñó lo que es el miedo del bueno.

En la silla de director y aventándose también el guion, tenemos al talentosísimo Alejandro Amenábar, un genio que sabe cómo jugarnos con la mente. Y en pantalla… ¡Pónganse de pie! Tenemos a la bellísima, inigualable y siempre espectacular Nicole Kidman, entregando uno de los papeles más rifados de su carrera. La acompañan Christopher Eccleston, la veterana Fionnula Flanagan y los pequeños Alakina Mann y James Bentley, que se avientan unas actuaciones que de verdad te ponen los pelos de punta.

¡Pero a lo que nos truje: vámonos al famosísimo contexto! (Y tranquilos, 100% libre de spoilers por si vivían bajo una piedra y no la han visto). Nos lanzamos a 1945, justo al terminar la Segunda Guerra Mundial. Conocemos a Grace (nuestra diosa Nicole Kidman), una madre con creencias religiosas bien persignadas que vive en una casona gigante y súper tétrica en la Isla de Jersey. Está esperando a que su esposo regrese del frente de batalla, pero mientras tanto, tiene que cuidar a sus dos hijos, quienes padecen una extraña y severa enfermedad: fotosensibilidad extrema. Básicamente, si les da la luz del sol, se nos van.

Por esto, la casa tiene reglas estrictas, casi militares: todas las malditas habitaciones deben estar en penumbra total, con las cortinas bien cerradas, y nunca, pero nunca, puedes abrir una puerta sin haber cerrado con llave la anterior. El desmadre empieza cuando llegan tres misteriosos sirvientes a pedir chamba. Poco a poco, la tranquilidad de la mansión se va al carajo. La hija empieza a decir que ve a un niño llamado Víctor y a una anciana ciega. Pasos en el techo, un piano que suena solo, y un ambiente pesadísimo hacen que Grace empiece a perder la cabeza buscando a los supuestos «intrusos».

¡Y agárrense porque aquí hay chismecito cinematográfico de alto nivel! Resulta que el mismísimo Tom Cruise quedó tan fascinado con otra peli de Amenábar (Abre los ojos) que compró los derechos para hacer Vanilla Sky, y de paso, se subió al barco como productor de Los otros. Amenábar se puso sus moños y dijo «jalamos, pero grabamos en España con mi equipo». ¡Y qué bueno que lo hizo! La cinta arrasó, llevándose 8 premios Goya, incluyendo Mejor Película y Mejor Dirección. Además, los clavados del cine dicen que trae toda la vibra de la novela Otra vuelta de tuerca de Henry James. Puro arte visual, papá.

Ahora sí, mi veredicto, la neta de las netas: Qué delicia es volver a ver esta película reestrenada en el cine. Me doy cuenta de que a las películas actuales de terror ya se les olvidó cómo armar una buena trama; ahora es puro gore, pura muerte, puros intestinos volando y atasque visual, pero cero miedos reales. Los otros nos recuerdan por qué está tan bien hecha y por qué tiene tantos premios: te demuestra que no necesitas ver ni una sola gota de sangre para sentir verdadero pánico. Es suspenso en su estado más puro; verla de nuevo en la pantalla grande es transportarse a lo que yo llamo un «terror elegante».

Váyanse a Cinemex, cómprense unas palomitas clásicas con extra-mantequilla y disfruten este peliculón. ¡Córranle al cine, pero recuerden siempre cerrar muy bien la puerta con llave detrás de ustedes!

Y recuerden que soy su fiel amigo corresponsal, Axel Rodea, trayéndoles las reseñas desde la primera fila. ¡Hasta la próxima!

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