
Sonaría repetitivo decir que Clayface es La Sustancia de este nuevo DC, pero creo que, aunque por momentos se siente extraña y poco atrevida, estamos ante una película que tiene mucho más que ofrecer de lo que podría parecer a simple vista.
¿Quién es Clayface? ¿Por qué necesita una película? ¿Y por qué es la tercera película de este nuevo universo cinematográfico de DC? Son algunas preguntas que seguramente se harán muchas personas, y creo que las respuestas son bastante sencillas.
Clayface es uno de los villanos de Batman y, en esta versión, conocemos a un actor exitoso y atractivo cuya vida cambia por completo después de meterse con las personas equivocadas. Al intentar recuperar lo que perdió, acepta someterse a un tratamiento experimental que termina convirtiéndolo en una peligrosa mutación. Poco a poco comienza a aprovechar sus nuevas habilidades para vengarse de quienes lo traicionaron, mientras pierde cada vez más la cordura.
Y aquí es donde entra lo interesante: Clayface es uno de esos personajes que probablemente no necesitaban una película propia, pero que, cuando alguien se atreve a contar su historia, pueden terminar convirtiéndose en una gran sorpresa.

James Gunn tiene esta particularidad de apostar por personajes e historias que quizá no son las primeras que esperaríamos ver en la pantalla grande. A veces funciona y otras no tanto, pero lo interesante es que se atreve a darles una oportunidad. Y en este caso, con Mike Flanagan detrás de la historia, creo que tenemos una combinación bastante interesante. Porque, aunque Clayface forma parte de un universo compartido, también funciona como una película independiente. No necesitas conocer todo lo que está pasando en el DCU ni estar al pendiente de cada proyecto para disfrutarla. Hay algunas conexiones, locaciones y referencias que los seguidores de DC van a reconocer, pero la película no depende de ellas para contar su historia.
Y eso me gusta bastante, porque aquí no estamos ante una película de superhéroes tradicional. Estamos ante una historia de terror, crimen y venganza que utiliza a uno de los villanos de Batman para explorar cómo una persona puede perderse a sí misma mientras intenta recuperar aquello que cree que le pertenece. La primera mitad me parece especialmente efectiva, porque nos permite conocer al protagonista y entender cómo llega a convertirse en Clayface. No se trata solamente de mostrarnos a un monstruo haciendo cosas horribles, sino de acompañar la transformación de un actor que pierde aquello que lo definía y comienza a cruzar límites cada vez más peligrosos.
Y creo que esa es una de las mejores decisiones de la película: darle a Clayface una historia de origen seria, sin depender de Batman ni de otros personajes para mantenernos interesados.

Ahora bien, aunque estamos hablando de una historia que se presta muchísimo para el horror corporal, personalmente no la consideraría una película de body horror tan atrevida como podría haber sido. Sí tenemos algunos momentos interesantes en los que juegan con las transformaciones del protagonista y utilizan la cámara para mostrarnos lo extraño que puede llegar a ser su cuerpo. Sin embargo, siento que la película pudo haber ido mucho más lejos con esta idea.
Hay ocasiones en las que parece que no termina de aprovechar todo el potencial de su personaje. Y aunque algunas transformaciones visualmente funcionan bastante bien, otras llegan a sentirse un poco artificiales, como si estuvieras viendo algo sacado de un videojuego de hace varias generaciones.
No creo que eso arruine la experiencia, pero sí me deja pensando en lo que pudo haber sido si se hubieran atrevido a explorar más las posibilidades de este monstruo. Otro detalle es que, después de una primera mitad bastante interesante, la película comienza a perder un poco de fuerza durante su segundo acto. No es que deje de suceder algo, pero siento que le falta ese momento en el que todo lo que hemos visto comienza a explotar de verdad.

Y no me refiero a que necesitáramos una secuencia de destrucción al estilo Michael Bay, sino a que la película llevara la locura de su protagonista hasta sus últimas consecuencias. Si ya nos estaban mostrando cómo Clayface comienza a aprovechar sus poderes y a perder el control, me habría gustado que esa evolución tuviera un punto máximo mucho más impactante.
Aun así, creo que la película consigue ofrecernos momentos bastante interesantes y un protagonista que sostiene buena parte de la experiencia. Tom Rhys Harries logra darle vida a este personaje y hacer que su transformación sea el centro de una historia que, aunque no profundiza en absolutamente todo lo que podría explorar, sí consigue mantenernos interesados en su destino.
Y aunque no diría que estamos ante un estudio particularmente profundo del personaje, sí me parece una propuesta fresca dentro de las películas de DC. Incluso su forma final, que algunos seguidores reconocerán por las versiones animadas del personaje, encuentra aquí una manera de funcionar dentro de esta historia.

Eso sí, hay algo que me deja con sentimientos encontrados.
Si bien me gusta que Clayface pueda disfrutarse como una película individual, también me pregunto qué pasará con este personaje en el futuro del DCU. Porque, si todo lo que vemos aquí nunca llega a tener consecuencias en otras historias, podría sentirse como una aventura interesante, pero desconectada de lo que supuestamente se está construyendo.
Y no porque necesite que Batman aparezca para darle sentido, sino porque, si decidieron incluir esta historia dentro de un universo compartido, me gustaría que en algún momento viéramos cómo encaja todo esto y qué consecuencias tendrá para el futuro. Por ahora, creo que es un buen camino para DC: apostar por personajes menos convencionales y darles historias que puedan sostenerse por sí mismas, sin depender constantemente de los superhéroes más populares.
En resumen, Clayface me parece una buena película de terror que aprovecha a un personaje que quizá muchas personas no conocen demasiado. No diría que es una propuesta revolucionaria ni que lleva el body horror tan lejos como podría, pero sí ofrece una historia interesante, un protagonista que destaca y una perspectiva diferente dentro de este nuevo universo.

Puede que algunos lleguen esperando una película al estilo Joker o algo parecido a La Sustancia, pero creo que es mejor entrar sin esas expectativas y dejarse llevar por lo que propone.
Personalmente, me pareció una película brutal y bastante ágil, aunque con algunos momentos en los que me habría gustado que se atreviera un poco más.
Clayface quizá no necesitaba una película, pero ahora que la tiene, espero que DC sepa qué hacer con él.
🎭 Mi calificación: 7 de 10.
Escrita por: Alan Vidal






