Tadeo el Explorador y la Lámpara Maravillosa: fantasía y comedia para toda la familia | Reseña

En el 2001, el director y animador español Enrique Gato tuvo la idea de crear un personaje que fuese parodia de uno de los héroes hollywoodenses más icónicos del último siglo: Indiana Jones. Fue así que Tadeo Jones vio la luz, comenzando así la elaboración de los primeros cortometrajes en donde el curioso personaje casi no hablaba y tenía muy pocas expresiones. Pero poco a poco, el trabajador de la construcción apasionado por la arqueología y la aventura,  fue creando su identidad, logrando su primera incursión en cines en 2012.

A partir de ahí, Tadeo ha encontrado una exposición internacional llevándolo a tener toda una franquicia cinematográfica, misma que ahora llega a su cuarta entrega con Tadeo el Explorador y la Lámpara Maravillosa, donde nuevamente el despistado personaje se topa con una misión que lo lleva, junto a toda su familia y sus nuevos amigos, Rah Mon Ah y Momia, a través del tiempo con tal de encontrar la milagrosa lámpara que forma parte de los relatos de Las Mil y Una Noches. Sin embargo, mientras él busca tenerla por razones arqueológicas, otros la buscan para cumplir sus tres deseos y tomar control del mundo.

Muy al estilo de su entrega anterior, Tadeo el Explorador y la Lámpara Maravillosa coquetea con lo que ya conocemos, poniendo en contexto las leyendas en que Sinbad, Aladino y Alí Baba se encontraron con semejante objeto para esconderlo por siempre. Es a partir de esas bases que Tadeo construye su universo, incluso ofreciendo una trama donde se viaja en el tiempo que le da un sentido nuevo a las aventuras que tiene que atravesar para corregir lo que ha sucedido en el pasado, todo gracias a que Momia se encapricha con los tres deseos y desata los embrollos para todos, amenazando con la no existencia ni de él ni de la recién llegada hija del explorador, Olimpia.

La animación es un aspecto que ha mejorado mucho. Los avances que la franquicia ha logrado de su primera entrega hasta ésta son notorios. De entrada, la expresividad de los personajes es un gran plus, pero es en las secuencias de aventura y acción donde sobresale más la labor que, poco a  poco, han ido puliendo. En esta cuarta entrega, hay incluso guiños a otros filmes que se agradecen, pues el público adulto encuentra en ellos un divertimento extra. Por ahí, se hace homenaje a la cuarta entrega de Mad Max y la historia en general es casi igual a lo que vive Marty McFly en Volver al Futuro.

Aunque uno pensaría que eso le resta originalidad a la propuesta, si se le toma como una alusión respetuosa, ayuda a que la cinta de Tadeo no se vuelva solamente una historia para niños, sino que alude al entretenimiento familiar blanco, puro y duro. Asimismo, y como ha sido costumbre en la saga hasta ahora, existe la incorporación de nuevos elementos como un androide sabelotodo que pone el tema de la tecnología sobre la fuerza humana en la mesa, todo muy al estilo de la franquicia, así como la comedia reflejada en el perro y la guacamaya de la familia, que ahora tendrán la facultad de hablar.

La presencia del villano Solimán el Magnífico es un extra también, pues aunque su motivación raya en lo absurdo, existe cierto peso en él y por qué busca la lámpara con desesperación. Aunque lo hace de forma muy plana y nunca profundiza del todo en ello, funciona como un contrapeso interesante a la misión de Tadeo y sus amigos. Cabe destacar también la labor de doblaje, pues el director de esta labor, Beto Castillo (voz de Maui y Doctor Strange) saca lo mejor del buen humor en los involucrados en el proceso. Pepe Toño Macías y Alondra Hidalgo hacen una excelente dupla como Tadeo y Sara, ambos reflejado una química y buen humor que se contagia sin caer en bromas grotescas.

Por otra parte, Tommy Rojas y Héctor Estrada, que encarnan las voces de las mascotas Jeff y Belzoni, hacen de las suyas con el perfil que sus personajes les ofrecen. Uno, el perro bobo que tiene ciertas ocurrencias que termina por ayudar a la familia Jones. Y Belzoni, la guacamaya, un ave indignada por ser confundida con un perico, orgullosa y hasta coqueta. Todos esos elementos hacen que la cinta se sienta amable, con un sentido del humor que no es tan tropicalizado como otros y le sienta de maravilla a la aventura de esta ocasión.

Así, Tadeo el Explorador y la Lámpara Maravillosa es capaz de recordarnos la magia de unos cuentos clásicos mientras las vivimos alrededor de un héroe paródico que se ha convertido en toda una sensación, especialmente para los españoles. Ofreciéndonos lo que puede ser el final más emotivo para la franquicia, este viaje en el tiempo es para pasarla bien en familia, mostrándonos que no importa tener tres deseos cuando lo más relevante es no estar solos, siempre tener amigos y valorar quienes somos y lo que tenemos. Ese es el verdadero tesoro que esta saga sabe dar, con todo y que tal vez comienza a desgastarse la fórmula.

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