Pinocho: El Lado Oscuro, un festín de sangre y horror con una inocencia retorcida | Reseña

En el 2022, los derechos del personaje Winnie Pooh pasaron a ser de dominio público, desatando la euforia por crear una historia de terror acerca del coqueto oso convertido en un monstruo asesino. De ahí que el director y productor Rhys Frake-Waterfield, junto con la casa productora Jagged Edge, apostaron por hacer Winnie Pooh: Miel y Sangre, primera pieza de lo que se convertiría en una de las ideas más locas, absurdas y medio jodidas de tiempos recientes: la creación del Twisted Childhood Universe.

Cuatro años después y con personajes de cuentos de hadas reinventados en formas violentas, grotescas y salvajes, llega a cines mexicanos Pinocho: El Lado Oscuro, otra pieza del rompecabezas de ese universo que, sorpresivamente, resulta bastante efectiva. Aunque no es la primera vez que el niño de madera se convierte en un asesino sin freno, esta versión, dirigida por el mismo Frake-Waterfield, hace de este personaje alguien interesante al aventarse a hacer que el lado más inocente del niño sea visto desde el camino del mal.

La premisa nos presenta al abuelo Geppetto (el legendario actor Richard Brake), un anciano carpintero que vive solo con su nieto, James (Cameron Bell), niño huérfano de padres que acaba de perder a su único amigo en la vida. Movido por el dolor que agobia a su nieto, Geppetto decide tomar cartas en el asunto al presentarle a Pinocho (Peter DeSouza-Feighoney), un muñeco mágico de madera que promete ser su amigo por siempre. Sin embargo, la ingenuidad del niño de madera en el mundo real de James provocará que éste inicie una cruzada para eliminar todo lo que le haga daño a su amigo… y de qué manera.

Definitivamente un gran acierto de este universo de infancias retorcidas es reforzar su alineación con dos nombres de peso dentro del género. Brake es, sin lugar a dudas, una de las figuras favoritas y ya ha trabajado en cintas como The Devil’s Rejects y 31 de Rob Zombie. Es curioso ver cese desdoble de personalidad en su Geppetto, que pasa de un adorable momento con su nieto a ser una brutal figura paterna sin escrúpulos, mal hablada y sumamente agresivo. Nadie como él para crear una trasformación de ese estilo sin necesidad de maquillaje, solo de una buena historia.

Pero es la voz del mismísimo Freddy Krueger original, Robert Englund, la cereza de un pastel que, con todo y su bajo presupuesto, no duda en irse a los extremos. Aquí, el histrión es ni más ni menos que Pepe Grillo, la conciencia de Pinocho, pero con un giro tan enfermo y claras alusiones a ese monstruo clásico que lo inmortalizó, que resulta placentero cada vez que se le ve en pantalla. Incluso el mismo diseño le dota de unas garras impensables a este animal que está dispuesto a ser cómplice de la matanza por el bien del niño de madera.

Para los más puristas del cuento, la reinvención cuenta con unos chulos guiños del cuento clásico de Carlo Collodi, lo cual hace que esta adaptación terrorífica respete de cierta forma sus orígenes. Pero lo ingenioso de este Pinocho desatado es la forma en que juegan con la inocencia de siempre del personaje pero mal encaminada. Esa disyuntiva lo aleja de otras interpretaciones malignas del niño de madera, usualmente motivado por venganza o una fiebre asesina. Este niño lo hace por proteger a su mejor amigo del bullying  y todo aquello que resulta malo.

Eso, sumado al deseo usual de Pinocho por ser un niño normal, lo lleva a tomar acciones sobre protectoras y violentas. Pero él cree que está haciendo bien. Ese dilema de la crianza y la guía que lleva a la inocencia por un camino retorcido es de lo mejor que han propuesto en este universo. Asimismo, existe un gran mérito en que la mayor parte de la cinta utiliza títeres y efectos prácticos, mismos que son mostrados en los créditos finales, lo cual se complementa con el ingenio en las muertes que el personaje de cuento de hadas ofrece.

Cada una de las muertes aporta algo al enfermo deseo de convertirse en humano, buscando tener pelo, dientes, ojos y hasta piel. Ese sentido literal de la conversión en algo que no solo él, sino su mejor amigo, quiere, sirve como motivación suficiente para que este relato de horror sea, por mucho, la mejor entrega del Twisted Childhood Universe. Aprendiendo de los aciertos de la perturbadora Peter Pan: Pesadilla en la Tierra de Nunca Jamás (2025), y con un final que promete la reaparición de esta asesino de madera, este lado oscuro de Pinocho es una experiencia de inocencia pervertida en maldad que se vuelve disfrutable para los fans del género.

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